martes, 8 de septiembre de 2009

Cuando el narco alcanzó a Medina Mora


A sólo cuatro días después de que Calderón anunciara, durante su tercer informe de Gobierno, una renovación profunda para cambiar México, el presidente decidió prescindir de Eduardo Medina Mora (que al principio de su mandato tenía la hercúlea misión de combatir al narco).

Al parecer el destino (o el narco) alcanzó a Medina Mora, quien hace unos meses admitió que cuando el actual gobierno llegó al poder se percató de que el poder del narcotráfico era tal que estaba llegando a tocar las puertas del Estado. "Estamos realizando una investigación muy profunda que ha llevado a mandos muy importantes de la fiscalía y también de la policía federal a la cárcel. Hemos visto la capacidad del narcotráfico para lograr información anticipada de operaciones que se iban a realizar", declaró en entrevista a El País.
Y si bien hay policías en la frontera norte que ya fueron privatizados por el narcotráfico, como señala el reportaje, qué se puede esperar de gobernantes relacionados intímamente con la mafia.
Acá una parte de la entrevista al ex procurador general de la República, Medina Mora:

"El crimen organizado estaba tocando a las puertas del Estado"

No hace mucho, en un periódico mexicano apareció una viñeta en la que se veía al diablo muy preocupado, charlando con un colega sobre la situación de violencia que sufre el país. "Durante décadas", venía a decir, "temimos que se colombianizara México, ahora lo que nos da miedo es que se mexicanice el infierno...". Así que la primera pregunta, la que aquí se hace hasta el demonio, es obvia.

Pregunta. ¿Qué está pasando en México?

Respuesta. La situación actual responde a una evolución de dos fenómenos que, si bien no surgieron juntos, sí conviven de una manera un tanto perversa. De una parte, este país nunca se planteó con suficiente seriedad la construcción de instituciones policiales y de procuración de justicia realmente transparentes. En el pasado tuvimos circunstancias de seguridad pública que se percibían mejores, pero eso no necesariamente respondía a una estructuración institucional pertinente. El modelo funcionaba para algunos ciudadanos, pero era un modelo de delincuencia administrada. El crimen organizado desde el poder. Y ese modelo fue liquidado en los ochenta, pero no se sustituyó por unas instituciones sólidas. No las tenemos. La principal característica del problema de seguridad es su debilidad institucional. Otro factor que ha contribuido es resultado del proceso de evolución política, de la desconcentración del poder. El Ejecutivo anterior era muy fuerte, basado en las atribuciones que la Constitución le da al presidente pero también en poderes metaconstitucionales. Y cuando el país entró en una circunstancia democrática más clara, muchos de esas reglas dejaron de funcionar. El poder se descentralizó. No siempre en un sentido virtuoso. Por ejemplo, México tiene una enorme fragmentación policial. Este Estado es federal, y cada ayuntamiento, cada municipio tiene la potestad constitucional de construir su fuerza pública. Hay más de 1.640 corporaciones policiales en el país.

P. Muchas de ellas infiltradas por el narcotráfico...

R. Hay policías en algunas zonas de la frontera norte que directamente fueron privatizadas por el narcotráfico. El presidente Felipe Calderón ha dicho que las organizaciones criminales en algunas de esas zonas han disputado al Estado sus potestades básicas. El derecho exclusivo al uso legítimo de la fuerza. El derecho exclusivo de cobrar impuestos -básicamente con el fenómeno de extorsión- y en alguna ocasión el derecho exclusivo de dictar normas de carácter general. Esto se produjo porque, de forma paralela al debilitamiento del Estado, los cárteles mexicanos -que tradicionalmente tenían un papel de prestación de servicio a los colombianos, de porteadores de la droga- fueron adquiriendo más poder. Se beneficiaron de dos circunstancias. Por un lado, Estados Unidos consiguió cerrar la ruta del Caribe. Por otro, Colombia logró fragmentar y reducir el poder de los cárteles tradicionales -Pablo Escobar, los Ochoa, los Rodríguez Orihuela quedaron atrás-. Todo aquello le dio un enorme poder económico al narcotráfico en México, y como consecuencia un enorme poder corruptor y un enorme poder de intimidación. Por su parte, el Estado nunca le prestó suficiente atención a esta penetración lenta, paulatina pero muy potente en el marco institucional. Nunca valoró la capacidad del crimen para destruir instituciones, sobre todo al nivel local. Y ante este panorama -con una creciente confrontación entre las organizaciones y una enorme violencia- no tuvimos ninguna alternativa más que la de combatir sin cuartel a estos grupos.

2 comentarios:

  1. Una nota de un tema nacional... ok, si te encuentro con preocupacion por este tema es porque efectivamente, esto se esta poniendo muy complicado.

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  2. así es, esto es muy complicado, actualmente estudio en culiacán, y, para mí fué muy díficil acostumbrarme a mirar a las fuerzas armadas "vigilando" la seguridad ciudadana, el único cambio aquí es que cada vez hay más soldados enviados por el gobierno para enfrentar al narcótrafico, los asesinatos y actos de violencia siguen apareciendo en los periódicos día con día, y esto no terminará hasta que.. bueno ni yo sé la solución la vdd ..

    todo es un círculo sin comienzo ni fin, en donde participan desde un simple consumidor, hasta la persona que esta arríba

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