sábado, 14 de agosto de 2010

Egipto censura series televisivas durante Ramadán


La televisión es el principal entretenimiento de los musulmanes durante el mes sagrado del Ramadán. La comida que rompe el día de ayuno suele celebrarse en compañía de familiares y amigos, donde la pequeña pantalla se está convirtiendo en un accesorio cada vez más frecuente. La irrupción de la televisión digital en el mundo árabe disparó en los últimos años la competencia por esa audiencia: según la revista económica egipcia Business Monthly, 560 canales de cable se disputan la atención del público, aunque no más de 15 tienen un seguimiento de verdad relevante.

La opción preferida del público y de los anunciantes son las series, en un amplio espectro que va desde simples telenovelas, pasando por programas críticos con la sociedad hasta grandes sagas históricas. Se produce todo aquello que prometa una buena cuota de pantalla.

Pero el refuerzo de la competencia y la creciente presión por ofrecer algo diferente al público tiene también otra consecuencia: toda historia que vulnere la estricta moral sexual de la región o critique de forma demasiado directa a los gobernantes corre el riesgo de ser sensurada. En Egipto las tijeras se ensañaron este año más que nunca contra las series del mes del Ramadán, aseguran diversos medios árabes en internet.

Por ejemplo, en un serie se“cortó” una escena en la que el protagonista se jactaba de su resistencia en la cama. En otra serie se censuró la frase de un egipcio hastiado por la corrupción: “En este país, con dinero se puede comprar cualquier cosa”.

La serie "Al Dali" ("La familia Dali") refleja la evolución de una familia de clase alta desde el régimen de Nasser, en 1952. Sin embargo, el drama no pudo hacer referencia alguna al presidente Hosni Mubarak, que gobierna desde hace casi 29 años. La figura del mandatario sigue siendo poco menos que un tabú.

También grandes expectativas generó una nueva serie sobre la historia de la Hermandad Musulmana. El tema es más que “caliente”, porque la organización islámica está prohibida en Egipto, si bien el régimen la tolera y admite, aunque con restricciones, su participación en los comicios bajo la etiqueta de “independientes”.

Acá pueden ver algunos capítulos de la serie: Telzafat

Fuente Shabtai Gold y Gregor Mayer (dpa)

viernes, 13 de agosto de 2010

Una "extraña" en la Cineteca

Como parte de la Semana de Cine Alemán en México, se exhibirá La Extraña (Die Fremde), de Feo Aladag, una película que narra la vida de una mujer turca que vive en Alemania y huye de la violencia doméstica buscando refugio con su familia.

Ópera prima de la realizadora Feo Aladag, premiada en los festivales de Tribeca y Berlín. Sibel Kekilli, actriz principal de Die Fremde dijo que “Después de ésta acción espera recibir el apoyo de su familia, por eso regresa con ellos, pero su sorpresa es que encuentra incomprensión y para su sorpresa en su propia familia también experimenta violencia, tanto física como mental”. La peli se exhibirá este viernes 13 y el domingo a las  20:00 y 20:30 hrs.

Acá el trailer:

domingo, 8 de agosto de 2010

Revista "Time": ¿el rostro de la guerra afgana?


Es afgana. Tiene 18 años. Piel morena. Bajo el típico velo, un cabello negro y lacio, largo hasta los hombros, enmarca sus intensos ojos oscuros. Es normal que los rasgos de una mujer bella salgan en una portada de revista. Solo que a ella le falta… la nariz. Esa cara está en la portada de esta semana de la revista de política internacional Time y que, aún antes de salir a la venta, ha generado una gran polémica en Estados Unidos sobre la moral de la guerra y la moral de los medios de comunicación.

La foto es de Bibi Aisha, quien el año pasado fue mutilada por su esposo en cumplimiento de un castigo ritual ordenado por un líder talibán de la zona donde vivía. El relato en la revista afirma que cuando Aisha tenía 12 años, fue entregada junto a su hermana menor a un guerrero talibán para saldar una "deuda de sangre", después de que un tío de las muchachas asesinara a un familiar del líder religioso.

Años después, Aisha se casó con el talibán, quien la mantenía encerrada en un establo. Las usaba a ella y a su hermana como mano de obra esclava y las azotadas frecuentemente para castigar el crimen de su tío. Aisha escapó, pero el año pasado su esposo la encontró en Kandahar. La llevó de vuelta a su región y en cumplimiento de la orden de un juez talibán le cortó las orejas y la nariz. En la cultura pashtun que dice que cuando un marido es avergonzado por su esposa es como si perdiera la nariz, por lo que se impone un castigo recíproco.

La imagen ha causado polémica, "la portada de esta semana es poderosa, chocante y perturbadora", según el editor gerente de la publicación, Richard Stengel. "Es una ventana a la realidad de lo que está pasando y lo que podría pasar en una guerra que nos afecta y nos involucra a todos", afirmó Stengel, quien aclara que "a la gente le pasa cosas malas y nuestro trabajo es confrontarlas y explicarlas".

El artículo refiere a los mucho problemas que enfrentan las mujeres en Afganistán a casi diez años de la guerra que sacó del poder al grupo talibán y "el poco avance" que podría verse si Estados Unidos dejara el país. Kavita Ramdas, presidenta del Fondo Mundial para las Mujeres, una organización que promueve la igualdad de género, asegura estar "tristemente familiarizada" con imágenes de este tipo, pero recuerda que los problemas de Aisha empezaron en 2003 "cuando los soldados estadounidenses ya estaban en Afganistán" y que "esa presencia no previno el abuso".

Asimismo, la organización de derechos humanos Human Rights Watch publicó recientemente un informe en el que describe "el ambiente hostil" que enfrentan las mujeres afganas debido al "frecuentemente misógino liderazgo político".

Aisha fues rescatada por unos trabajadores humanitarios y ahora vive en un refugio secreto para mujeres víctimas de la violencia. Aisha salió de Kabul rumbo a Estados Unidos para someterse a una operación de cirugía reconstructiva, cuyos gastos ofreció pagar la Fundación Grossman Burn de California mucho antes de que fuera portada de Time. "Yo no sé si va a ayudar a otras mujeres o no. Yo solo quiero recuperar mi nariz", dijo Aisha a la prensa que la esperaba en el aeropuerto.

Con información de la BBC pero editada por mi.