jueves, 5 de agosto de 2010

Iraníes convierten éxito de Pink Floyd en canción de protesta contra Irán



Dos canadienses de origen iraní han modificado la famosa canción de Pink Floyd  "Another Brick in the Wall" para convertirla en una canción protesta contra la represión protagonizada por el régimen iraní con la bendición del grupo británico.

Los hermanos Sohl y Sepp, componentes del grupo canadiense Blurred Vision, y su versión "Another Brick in the Wall, Part 2" están ganando popularidad a gran rapidez gracias a un vídeo que han colocado en YouTube.

El vídeo combina imágenes de la banda con escenas de las protestas estudiantiles que se sucedieron en Teherán en el año 2009 tras las elecciones presidenciales del país. El vídeo (titulado "Otro ladrillo en el muro, hey, ayatolá, deja a esos chicos en paz") ha sido producido por un nombre legendario en el mundo del rock, Terry Brown, y el director canadiense de origen iraní, Babak Payami. Todos residen en la actualidad en Toronto.

En una entrevista con la televisión británica BBC, Sohl, de 35 años de edad y que no utiliza su apellido para proteger a sus familiares que todavía residen en Irán, explicó que simplemente solicitaron a Pink Floyd permiso para hacer una versión de su música. "Básicamente, todo lo que hicimos fue preguntar. Roger Waters (miembro fundador de Pink Floyd) nos dio su bendición muy rápidamente"

domingo, 1 de agosto de 2010

¿Cómo salir de Afganistán? (Segunda parte)

Continuación

Una nueva propuesta que ha impulsado Robert Blackwill, ex embajador de Estados Unidos en India, es una partición de facto de Afganistán. Bajo este enfoque, Estados Unidos aceptaría que los talibanes controlen el sur del país, dominado por la etnia pashtu, siempre y cuando no reciban de vuelta a Al Qaeda ni busquen minar la estabilidad en la áreas no pashtuns del país. Si el Talibán violase estas reglas, Estados Unidos los atacaría con bombardeos, sondas y fuerzas especiales. El apoyo económico y militar de Estados Unidos seguiría fluyendo a las áreas afganas no pashtún en el norte y oeste del país.

Esta idea tiene desventajas y atractivos. Un “Pashtunistán” autónomo dentro de Afganistán podría volverse una amenaza para la integridad de Pakistán, cuyos 25 millones de pashtuns podrían buscar liberarse y formar un Pashtunistán mayor. Cualquier partición vería resistencia de muchos afganos, incluidas las minorías tayika, baluchi y hazara, que viven en “islas” demográficas dentro del sur (mayoritariamente pashtún), así como los tayikos, uzbekos y otros en el resto del país que quieren mantener a Afganistán libre de la influencia talibán. E incluso muchos pashtuns se resistirían por miedo al dominio duro e intolerante que el Talibán impondría si tuviera oportunidad.

Otro enfoque, mejor conocido como “descentralización”, tiene semejanza con la partición pero es diferente. Bajo este enfoque Estados Unidos proveería armas y entrenamiento a los líderes locales afganos que rechacen a Al Qaeda y no busquen minar a Pakistán. Podría darse ayuda económica para aumentar el respeto a los derechos humanos y disminuir el cultivo de amapola. Habría menos énfasis en construir un ejército nacional y una fuerza policiaca.

La ventaja de esta opción es que trabaja junto con, y no contra, la tradición afgana de un Gobierno central débil y una periferia fuerte. Requeriría revisar la Constitución afgana, la cual hoy día pone demasiado poder en manos del presidente. Estados Unidos podría dejarle a las fuerzas locales que eviten incursiones del Talibán, permitiendole a la mayoría de las tropas estadounidenses regresar a casa. Los líderes de las minorías no pashtuns (así como los pashtuns opuestos a los talibanes) recibirían ayuda y entrenamiento militar. Petraeus dio un paso en esta dirección al obtener la aprobación de Karzai para crear nuevas fuerzas de seguridad locales y uniformadas, a las que se pagará para que combatan a los insurgentes en sus comunidades.

En este escenario, el talibán posiblemente regrese a sus posiciones de poder en muchísimas partes del sur. No obstante, sabrían que serían desafiados por el poderío aéreo de Estados Unidos y sus Fuerzas Especiales (y por afganos apoyados por Estados Unidos) si atacasen áreas no pashtuns, si permitiesen que las áreas bajo su control fueran usadas para abastecer de fuerzas antigubernamentales a Pakistán, o si trabajasen con Al Qaeda. Hay razones para creer que los talibanes no repetirían su error histórico de invitar a Al Qaeda a las áreas bajo su control. De hecho, Estados Unidos debería dejar de asumir que los dos grupos son uno, y más bien empezar a hablar con el Talibán para subrayar cómo difieren sus interese de los de Al Qaeda.

Una vez más, hay desventajas. Algunos afganos se resistirían a este enfoque por miedo a ceder mucho a los talibanes, y por algunos talibanes que piensan que no da suficiente. El Gobierno de Karzai se opondría a cualquier cambio en el apoyo de Estados Unidos al gobierno central para darlo a los líderes de poblados. Es posible que la lucha continúe en Afganistán por años. Y de nuevo, las áreas reclamadas por el Talibán son casi seguro que se reintroduzcan las leyes que serían antiéticas con las normas globales para los derechos humanos.

Entonces, ¿qué debería decidir Obama? La mejor respuesta es volver a lo que Estados Unidos busca en Afganistán y por qué. Las dos principales metas de Estados Unidos son evitar que Al Qaeda restablezca un refugio y asegurarse de que Afganistán no mine la estabilidad de Pakistán.

Estamos más cerca de lograr ambas metas de lo que mucha gente cree. El director de la CIA, Leon Panetta, calculó que el número de miembros de Al Qaeda en Afganistán sería de “60 a 100, o tal vez menos”. No tiene sentido mantener a 100.000 soldados para que persigan a un adversario tan pequeño, especialmente cuando Al Qaeda opera a esta escala en muchos países. Tales situaciones piden políticas de contraterrorismo más modestas y enfoques similares a las que se aplican en Yemen y Somalia, en vez de un esfuerzo de contrainsurgencia a gran escala.

Pakistán es mucho más importante que Afganistán, dado su arsenal nuclear, su población mucho mayor, los muchos terroristas en su suelo y su historial de guerras con India, pero el futuro de Pakistán se determinará mucho más por eventos dentro de sus fronteras. Su Ejército da señales de entender que los talibanes de Pakistán son un peligro, y empezó a perseguirlos.

Todo esto argumenta a favor de una política estadounidense en Afganistán de descentralización, que dé mayor apoyo a los líderes locales y establezca un nuevo enfoque para con los talibanes. La guerra que Estados Unidos hace en Afganistán no tienen éxito y no vale la pena hacerla de esta manera. Llegó el momento de reducir los objetivos y disminuir su participación en el lugar. Afganistán está reclamando demasiadas vidas estadounidenses, requiriendo demasiada atención y absorbiendo demasiados recursos. Cuanto más pronto se acepte que Afganistán es menos un problema que arreglar que una situación por manejar, será mejor.

Haass, presidente de la ONG estadounidense Consejo de Relaciones Exteriores, es autor de “War of Necessity, War of Choice: A Memoir of Two Iraq Wars”.

¿Cómo salir de Afganistán?


Por Richard N. Haass

El Presidente de los republicanos, Michael Steele, fue atacado recientemente por colegas de partido por describir a Afganistán como “una guerra que eligió Obama” y sugerir que Washington fracasaría allí como lo hicieron otras potencias extranjeras. Algunos críticos reprendieron a Steele por su pesimismo, otros por tener mal sus datos, dado que fue el presidente George W. Bush quien ordenó la invasión a Afganistán, poco después de los atentados terroristas del 11/09/2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Pero los críticos de Steele son los que están equivocados: el líder republicano está en lo cierto con lo esencial de su comentario.

La guerra que hoy está haciendo Estados Unidos en Afganistán es diferente y más ambiciosa que cualquier cosa efectuada por la Administración de Bush. Afganistán sí es en gran medida una guerra escogida por Obama, un punto que el presidente enfatizó recientemente al elegir al general David Petraeus para que dirija un esfuerzo contrainsurgente intensificado allí. Sin embargo, después de casi nueve años de guerra, la participación continua o aumentada de Estados Unidos en Afganistán no tiene muchas probabilidades de dar mejoras duraderas que de alguna forma sean proporcionales a la inversión de sangre y dinero estadounidenses. Es hora de reducir nuestras ambiciones allí, también disminuir y redirigir lo que hacemos.

Lo primero que hay que reconocer es que entablar este tipo de guerra es, de hecho, una elección, no una necesidad. Estados Unidos inició la guerra en octubre de 2001 para derrocar al Gobierno talibán, el cual había permitido que Al Qaeda operase libremente fuera de Afganistán y que preparase los ataques del 11/9. Los talibanes fueron derrotados; miembros de Al Qaeda fueron capturados o asesinados, o escaparon a Pakistán. Pero esa fue una guerra muy diferente, una necesaria que se realizó por autodefensa. Era esencial que Afganistán no continuase siendo un santuario para terroristas que podrían atacar de nuevo a Estados Unidos o sus intereses alrededor del mundo.

La Administración de Bush fue menos clara en cuanto a qué hacer después. Como trabajaba en el Departamento de Estado por entonces, fui designado por Bush como coordinador del Gobierno de Estados Unidos para el futuro de Afganistán. En una reunión del Consejo de Seguridad Nacional presidida por el mandatario, en octubre de 2001, fui yo quien argumentó que una vez que los talibanes fuesen removidos del poder, habría una oportunidad de corto plazo para ayudar a establecer un Estado afgano débil pero funcional. En ésa y en reuniones subsecuentes presioné por una presencia militar estadounidense de alrededor de 30.000 soldados (con una cantidad igual provista por otros países de la OTAN) para que fuesen parte de una fuerza internacional que ayudase a mantener el orden después de la invasión y capacitar a los afganos hasta que fueran capaces de protegerse ellos mismos.

Mis colegas no tuvieron interés en mi propuesta. El consenso era que se podía lograr poco en Afganistán dada su historia, cultura y composición, y que habría poca recompensa, incluso si las cosas salían mejor de lo esperado. No tenían el apetito para construir la nación en el terreno. El contraste con la política subsecuente para Irak, en la que los funcionarios fueron preparados para hacer mucho, pues esperaban crear un modelo potencial de cambio para Oriente Medio, difícilmente podría ser más marcado.

Como resultado, Estados Unidos decidió no seguir su derrocamiento de los talibanes con algo ambicioso. El número de soldados norteamericanos sí llegó a un máximo cercano a 30.000, pero la mayoría de estos sólo cazó a un puñado de los miembros de Al Qaeda que quedaban. Estados Unidos nunca se unió a la fuerza internacional enviada para estabilizar Afganistán y, de hecho, limitó su tamaño y participación.

Para cuando Obama asumió la presidencia, la situación dentro de Afganistán se deterioraba rápidamente. El Talibán volvía a afianzarse. Había preocupación en Washington de que si se los dejaba sin control, pronto podrían amenazar la existencia del Gobierno elegido en Kabul, encabezado por Hamid Karzai. Las tendencias se juzgaban tan malas, que el presidente envió a 17.000 soldados de combate estadounidenses para Afganistán incluso antes de que se hubiera terminado la primera revisión que ordenó.

Desde entonces, Obama ha tenido varias oportunidades de reexaminar las metas e intereses de Estados Unidos en Afganistán, y en cada caso ha elegido aumentar la presencia. Tras completarse esa primera revisión, en marzo de 2009, declaró que la misión de Estados Unidos a partir de entonces sería “desbaratar, desmantelar y derrotar a Al Qaeda en Pakistán y Afganistán, y evitar su regreso a cualquiera de esos países en el futuro”; pero en realidad el objetivo de Estados Unidos fue más allá de enfrentarse a Al Qaeda: el presidente anunció en esos mismos comentarios que enviarían tropas adicionales para “asumir la lucha contra los talibanes en el sur y el este, y darnos una mayor capacidad para asociarnos con las fuerzas de seguridad afganas y perseguir a los insurgentes a través de la frontera”. En pocas palabras, el regreso talibán fue equiparado con una vuelta de Al Qaeda, y Estado Unidos se volvió un protagonista total de una guerra civil afgana, apoyando a un Gobierno central débil y corrupto contra el Talibán. Otros 4.000 efectivos militares fueron enviados, esta vez para entrenar a soldados afganos.

Sólo cinco meses después, se inició una segunda y más extensa revisión de la política. Obama otra vez describió las metas de Estados Unidos en términos de negarle a Al Qaeda un refugio en Afganistán, pero nuevamente comprometió a Estados Unidos a mucho más: “Debemos revertir la inercia del Talibán y negarle la capacidad para derrocar al gobierno. Ydebemos fortalecer la capacidad de las fuerzas de seguridad afganas y del gobierno para que puedan asumir la responsabilidad de guiar el futuro de Afganistán”.

Las decisiones que siguieron a esto fueron igual de contradictorias. Por una parte, se prometieron otros 30.000 soldados, tanto para advertir a los talibanes como para reasegurar al gobierno tambaleante en Kabul. Pero el presidente también prometió: “Nuestras tropas empezarán a regresar a casa” para el verano de 2011, para que hacer que ese mismo gobierno se ponga las pilas, así como aplacar el sentimiento antibélico en casa.

Hoy, la estrategia de contrainsurgencia que exigió todos esos soldados es claro que no funciona. La elección, en agosto de 2009, que le dio a Karzai un segundo período como presidente estuvo manchada por un fraude omnipresente y lo dejó con menos legitimidad que antes. Mientras el aumento de fuerzas de Estados Unidos ha replegado al Talibán en ciertos distritos, el gobierno de Karzai ha sido incapaz de llenar el vacío con un gobierno efectivo y fuerzas de seguridad que pudieran evitar el regreso talibán. Hasta ahora, la administración de Obama está apegándose a su estrategia; de hecho, el presidente ha hecho lo posible para enfatizar esto cuando acudió a Petraeus para reemplazar al general Stanley McChrystal en Kabul. No hay probabilidad de de un cambio de curso por lo menos hasta dieciembre, cuando el presidente se encuentre enredado en otra revisión de su política afgana.

Ésta será la tercera oportunidad de Obama de decidir qué tipo de guerra quiere entablar en Afganistán, y tendrá varias opciones de donde elegir, incluso si ninguna de ellas es muy prometedora. La primera es mantener el curso: pasar el próximo año atacando al Talibán y entrenando al Ejército y la policía afganos, y empezar a reducir el número de tropas de Estados Unidos y su participación a un mínimo.

No obstante, este enfoque es tremendamente caro y con muy pocas probabilidades de éxito. El gobierno afgano da pocas señales de estar preparado para una administración clara o seguridad efectiva a nivel local. Mientras un pequeño número del Talibán podría elegir “reintegrarse” —o sea, optar por dejar de luchar—, la gran mayoría no lo hará. Y ¿Por qué debería hacerlo? El Talibán es resistente y goza de refugio en el vecino Pakistán, cuyo Gobierno tiende a ver a los combatientes como un instrumento para influir en el futuro de Afganistán (algo que a Pakistán le importa mucho, dado su miedo a designios hindúes allí).

Los costos económicos de que Estados Unidos se apegue a la política actual son cercanos a US$ 100.000 millones por año, un precio desmedido a pagar cuando la presión por recortar el gasto federal se agudiza. El precio militar también es grande, no sólo en vidas y materiales, sino, además, en la distracción en un momento en que Estados Unidos podría enfrentar crisis con Irán y Corea del Norte. Y los costos políticos locales serán considerables si el presidente fuera visto como alguién que sigue el espíritu y no el contenido en su compromiso de regresar a casa las tropas el próximo año.

En el otro extremo del espectro político estaría una decisión de salir de Afganistán, completar lo antes posible una retirada militar de Estados Unidos. Hacerlo es casi seguro que resulte en el colapso del gobierno de Karzai y el Talibán apoderándose de mucho del país. Afganistán podría volverse otro Líbano, donde el conflicto civil se mezcla con una guerra regional que involucra a múltiples Estados vecinos. Tal resultado propiciado por una retirada militar de Estados Unidos sería visto como un importante revés estratégico para la Casa Blanca en su lucha global con los terroristas. También sería un desastre para la OTAN en el que, de muchas maneras, es su primer intento de ser una organización de seguridad global.

Sin embargo, hay otras opciones. Una es la reconciliación, una palabra dominguera para negociar un cese del fuego con los líderes talibanes dispuestos a dejar de luchar a cambio de la oportunidad de unirse al gobierno de Afganistán. No obstante, es imposible confiar en que muchos líderes rebeldes estén preparados para la reconciliación: podrían decidir que el tiempo está de su lado si sólo esperan y combaten. Tampoco es probable que los términos que aceptarían sean, a su vez, consentidos por muchos afganos, quienes recuerdan demasiado bien cómo era vivir bajo el yugo talibán. Un Gobierno de unidad nacional es una idea disparatada.

Publicado en la revista Newsweek de julio 2010. Al rato una segunda parte.

sábado, 31 de julio de 2010

Lula dice que Brasil puede recibir iraní condenada a muerte


El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó a su par iraní, Mahmoud Ahmadinejad, a permitir que una mujer condenada a muerte por apedreo en el país islámico acepte un ofrecimiento de asilo en Brasil, reportaron medios locales.

La sentencia impuesta contra Sakineh Mohammadi Ashtiani por mantener una relación extramarital, lo cual ella niega, ha causado protestas a nivel internacional. La condena fue suspendida ante una revisión pendiente de la justicia iraní, aunque igualmente podría ser llevada a cabo.

"Apelo al líder supremo de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, para que permita que Brasil le conceda asilo a esta mujer", dijo el presidente en su discurso durante un acto por la campaña electoral de la candidata del Partido de los Trabajadores a la presidencia, Dilma Rousseff, en Curitiba, capital del estado de Paraná (sur). El presidente afirmó que ha aprendido a negociar en su carrera política y a "defender el diálogo entre las naciones, en búsqueda por la paz mundial" .

Ambas naciones se han mostrado cercanas luego de que Brasil promovió esfuerzos diplomáticos en apoyo a las labores de enriquecimiento de uranio de Irán, lo cual Teherán dice que necesitar para producir electricidad y con fines médicos.

Asimismo, Lula es blanco de una campaña de sensibilización en la red social Twitter, donde los internautas piden que el brasileño llame al gobierno de Irán y ruegue por la libertad de Sakineh. El último miércoles, el mandatario había dicho que se mantendría apartado de la polémica. Sin embargo, sus comentarios del sábado sugirieron que estaba dispuesto a usar sus estrechos lazos con Ahmadinejad para presionar por clemencia para Mohammadi Ashtiani. "Si mi amistad con el presidente de Irán sirve de algo y si ella está provocando inquietud allá, estaremos dispuestos a recibirla acá", dijo Lula citado por la agencia Folha, y agregó que llamaría a su par iraní para discutir el tema.

La mujer iraní, de 43 años, fue condenada a morir por lapidación. Las autoridades judiciales ordenaron retrasar la ejecución, pero insistieron en que Irán no cederá a la presión internacional. Como recordarán Amnistía Internacional busca recaudar firmas a nivel mundial para evitar que Sakineh Mohammadi Ashtiani sea ejecutada. También Estados Unidos, la Unión Europea, Gran Bretaña y grupos internacionales de derechos humanos han pedido una suspensión indefinida de la condena.

Si quieres salvarla, sólo envía una firma a la dirección:  http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/iran-lapidacion-mujer/

Con información de Agencias

viernes, 30 de julio de 2010

Los niños de Gaza elevan más de 7.000 cometas al cielo


Más de 7000 niños de Gaza intentaron romper ayer el récord Guinness de vuelo de cometas. Los niños palestinos volaron casi 3.000 cometas en el aire al mismo tiempo, cifra que buscaba superar a las 710 registrado en Alemania en 2008, pero el récord no pudo ser verificado por un juez del Libro Guinness de los Récords debido a las restricciones para entrar en la franja.

John Ging, responsable de la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina (UNRWA, por sus siglas en inglés) afirmó que "Los niños de Gaza son como otros niños en el mundo, tienen la sensación de vivir una vida normal a pesar de la situación anómala que enfrentan día a día" y describió la iniciativa como "una expresión de las demandas de libertad de los niños".

Las cometas, de fabricación casera, fueron lanzadas al aire por unos 6.000 niños de los 119 colegios de Gaza en la playa de Beit Lahiya, componiendo un cuadro de color inusual en un territorio desolado, en el que entre enero y febrero murieron más de 1.400 personas por una ofensiva militar israelí.

jueves, 29 de julio de 2010

Muere "Nacho" Coronel tras refriega


El narcotraficante Ignacio "Nacho" Coronel, uno de los líderes del cártel de Sinaloa, fue abatido esta tarde luego de un operativo que realizó el Ejército en un fraccionamiento de Zapopan.

Unos 150 elementos castrenses, apoyados por dos helicópteros, realizaron cateos en por lo menos seis fincas del fraccionamiento Colinas de San Javier, en Zapopan, Jalisco, donde los militares sacaron a varias personas con los rostros cubiertos. Del lugar se retiraron los elementos del Ejército alrededor de las 16:00 horas. Desde el mediodía del jueves, militares llegaron a un lujoso barrio de Zapopan, en las afueras de Guadalajara, y catearon seis residencias, mientras aviones de la fuerza aérea sobrevolaban la zona.

Ignacio Coronel nació el 1 de febrero de 1954 en Veracruz, lider de una organización considerada como de las más poderosas del tráfico de drogas en México, cuyas zonas de operación alcanzan a más de 20 entidades del país. Coronel trabajó desde mediados de los ochentas para Amado Carrillo Fuentes en Zacateca, quien operaba en Ojinaga. A partir de 1990 se traslada a Jalisco, donde crece bajo el cobijo de “El Señor de los cielos”, quien lo convierte en el operador logístico del Cártel de Juárez, para el traslado de la cocaína. Hasta 2008, Coronel tenía una orden de aprensión por su participación en la Federación.

Nacho también es identificado como operador financiero de la ya desaparecida Federación, en la que confluyeron los principales capos de la droga, encabezados por Juan José Esparragoza y los hermanos Vicente y Rodolfo Carrillo Fuentes, entre otros. Esta situación le permitió consolidar su posición al controlar las actividades de la Federación en el occidente del país. En 2004, y tras la ejecución de Rodolfo Coronel Villareal se habría hecho del control de las operaciones en las antiguas rutas del cártel de Juárez para el trasiego de la droga entre otras acciones.

Asimismo, Coronel fue considerado hace poco como un capo en ascenso por la revista política Proceso, que dijo que estaba en condiciones de formar su propio cártel de narcotráfico dado que era responsable de gran parte del tráfico de metanfetaminas de la organización hacia Estados Unidos.

En contra de 'Nacho' Coronel existen una orden de arresto girada por autoridades de Texas y las autoridades norteamericanas ofrecen una recompensa de hasta cinco millones de dólares por su captura. Mientras las autoridades mexicanas ofrecían hasta 2.3 millones de dólares de recompensa a quien diera información que condujera a su captura.

La muerte de Coronel sería el mayor golpe del Gobierno mexicano contra los cárteles de la droga después del fallecimiento del capo Arturo Beltrán Leyva, jefe de la organización de los hermanos Beltrán Leyva en diciembre. Y la incursión militar de esta tarde se llevó a cabo casi al tiempo en que el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, realizaba una gira de trabajo en este municipio conurbado de Guadalajara.

* La guerra de Calderón contra los cárteles, ya ha dejado casi 25,000 muertos desde que asumió en diciembre del 2006.

martes, 27 de julio de 2010

Iraqi Short Films en la Cineteca Nacional




El documental Iraqi Short Film fue realizado por el director argentino Mauro Andrizzi, a partir de videos censurados de milicias insurgentes y soldados norteamericanos y británicos en la Guerra de Irak. Es el resultado de una larga investigación de la propaganda generada por todas las fuerzas implicadas en el conflicto: los contratados de la seguridad privada, el ejército de ocupación dirigido por Estados Unidos y las milicias que resisten la invasión. Videos e imágenes grabados por ambos bandos del conflicto, que muestran la verdadera guerra, con víctimas, situaciones aterradoras y el horror cotidiano en el Irak ocupado.

El "film" participó en el Festival de Marsella y ha sido invitado a otros en Italia, España, Dinamarca, Estados Unidos e Irán. Se exhibirá este martes, miércoles y jueves a las 16:00 y 20:00 hrs en la Cineteca Nacional.

domingo, 25 de julio de 2010

Los trapos sucios sobre la guerra en Afganistán salen a la luz

La voz contra la censura
La filtración de cerca de 90.000 informes militares estadounidenses clasificados sobre la guerra en Afganistán ha revelado, entre otras cosas, la debilidad de la OTAN en la zona, la implicación de Afganistán en la resistencia talibán, operaciones encubiertas y muertes de civiles de las que nunca se informó públicamente.

Los documentos han sido facilitados por la organización "Wikileaks" a las publicaciones The New York Times, The Guardian, del Reino Unido, y Der Spiegel, de Alemania, y se espera que en las próximas horas se difundan en la página de internet de la organización.

Los informes, que abarcan de 2004 a 2010, demuestran que EE UU ha ocultado tanto pruebas de sus propias actuaciones fuera de la ley como del poderío militar acumulado por los talibanes y las sangrientas masacres que han protagonizado, matando hasta unos 2.000 civiles hasta la fecha

Según The New York Times, los documentos apuntan a que los servicios de inteligencia paquistaníes ayudaron secretamente al movimiento talibán en Afganistán, al mismo tiempo que el Gobierno en Islamabad recibía más de mil millones de dólares anuales de Washington por su ayuda contra los insurgentes.
 
Asimismo, sobre el conflicto en Afganistán "indican que los soldados estadounidenses sobre el terreno están inundados de informes de una red de agentes y colaboradores paquistaníes que opera desde el anillo tribal paquistaní a lo largo de la frontera con Afganistán, el sur de ese país y llega a Kabul" .

El diario indicó en su página digital que mucha de la información no es verificable, pero que "numerosos informes se basan en fuentes que los militares consideran fiables". Los informes también incluyen relatos de primera mano sobre la falta de voluntad paquistaní a hacer frente a los insurgentes que atacan cerca de los puestos fronterizos paquistaníes: "se permite a representantes de sus servicios secretos reunirse directamente con los talibanes en sesiones secretas de estrategia para organizar redes de grupos militantes que combaten con los soldados de Estados Unidos. en Afganistán, e incluso traman planes para asesinar a líderes afganos" .

Por su parte, The Guardian indicó que estos informes revelan cómo "una unidad secreta de fuerzas especiales traza a los líderes talibán para matarlos o capturarlos sin juicio". El diario británico también se refirió a las cifras de civiles afganos muertos y apunta que los registros filtrados indican 144 incidentes de ese tipo: "Algunas de estas bajas se deben a los ataques aéreos que han suscitado protestas del Gobierno afgano en el pasado, pero un gran número de incidentes hasta ahora desconocidos parecen ser el resultado de soldados que abren fuego contra conductores desarmados o motociclistas, a causa de su determinación a protegerse de terroristas suicidas", apunta.

Según The Guardian, los documentos admiten la muerte de 195 civiles y las heridas de otros 174.Estas cifras
"es probable que estén subestimadas porque muchos incidentes en duda se omiten" de los informes de campo, agrega. La publicación de los documentos motivó de inmediato una condena tajante del Gobierno de EE.UU..

En un comunicado, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el general James Jones, indicó que las filtraciones: "ponen en peligro las vidas de los estadounidenses y de nuestros socios". Jones subrayó que los documentos filtrados abarcan el periodo entre enero de 2004 y diciembre de 2009, la mayor parte durante el mandato del presidente George W. Bush.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, emitió en diciembre de 2009 su nueva estrategia para Afganistán, recordó Jones, quien agregó que el nuevo plan proporciona más recursos para la guerra y se centra más en hacer frente a los refugios de Al Qaeda y los talibanes en Pakistán "precisamente a causa de la grave situación que se había desarrollado en los años anteriores" .

La publicación de los documentos se produce tras la detención del analista de inteligencia Bradley Manning, acusado este mes de la filtración de datos clasificados. Manning fue detenido por el ejército norteamericano después de que un pirata informático, Adrian Lamo, denunciara que el analista había presumido de haber descargado 260.000 documentos clasificados y habérselos enviado a "Wikileaks" . de ahí que en algún lugar de la gran red de Internet, haya 26.000 cables clasificados, enviados por embajadas norteamericanas de todo el mundo de forma cifrada a Washington, que no deberían haberse revelado nunca.
Con información de la agencia EFE

Más filtraciones en: http://wikileaks.org/

sábado, 24 de julio de 2010

Arte sobre Medio Oriente en México

Con el título de "Matices del Medio Oriente", a partir de hoy se exhiben en la Biblioteca José Vasconcelos, 25 pinturas en acrílico, óleo y acuarela, con paisajes, personajes, símbolos islámicos, líderes musulmanes y el desierto de Jordania.

De la autoría de Gabriela Abud, la exhibición muestra la majestuosidad de ese mundo, una mirada a las historias de cuento, pero también a la realidad de varios países de la región. Una mezquita, un harém, un mercado árabe, los velos, un jeque, o el Víacrucis de Jesús, son otras de las representaciones que ofrece el trabajo de Abud.

La artista mexicana realizó sus estudios en la Academia Luis Delarue, Museo-Estudio Luis Nishizawa, el Museo Nacional de la Acuarela y el Centro de Estudios Avanzados. Ha participado en 120 exposiciones colectivas y 26 individuales en diferentes estados de la República Mexicana y en diversos países, entre ellos Líbano, Canadá, Brasil y Estados Unidos.

Su trabajo ha merecido diversos reconocimientos, como la Medalla al Mérito otorgada por la Asociación Juvenil Femenina A.C., obtuvo el primer lugar en la Feria de las Flores del Museo del Carmen, y el trofeo Tlacuilo, otorgado por el Museo Nacional de Acuarela, en sus ediciones 1997 y 1999, entre otros. Actualmente, es miembro de la Sociedad Mexicana de Acuarelistas, de la Asociación de Artistas de Ascendencia Libanesa y de ARTAC Aiap-Unesco.

Pescadores de Biblos (Líbano)

Acá pueden encontrar más sobre sus pinturas: http://www.gabrielaabud.com/colecciones.htm

Minarete de Damasco