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domingo, 3 de abril de 2011

La revuelta siria: Quién es la familia Asad: yumluquía (o monarquía más república)

Partidarios de Bachar el Asad
Siria es una mezcla de etnias y religiones. Los musulmanes suníes representan el 75% de la población siria. Los alauíes y las diversas ramas del cristianismo, en su mayoría greco-ortodoxos, representan cada uno el 10%. El resto se lo reparten otras comunidades, desde drusos, kurdos (que afectan las relaciones con Turquía donde en ese país los kurdos son cerca de 15 millones) y judíos.

Los alauíes tienen más afinidades con los chiíes que con los suníes. Ellos no comen cerdo ni conejo y el vino forma parte de su liturgia. Los imanes dirigen la oración en casas particulares o al aire libre y rara vez en mezquitas. Rechazan algunos preceptos del islam, como la peregrinación a La Meca, y al Corán le añaden su propio libro sagrado (Kitab al Majmu). Su conocimiento está reservado a los hombres mientras las mujeres practican una especie de religión en la que veneran árboles y arroyos (¿?).

Desde hace más de 40 años los alauíes controlan Siria, pero en 1946 perdieron poder y se alistaron en el ejercito para lograr su promoción social, que culminó con la llegada al poder en 1970, mediante un golpe de Estado de Hafez el Asad, padre del actual presidente, que falleció en su despacho en el 2000.

La familia Asad
El poder, y sobre todo el aparato de seguridad y el Ejército, están en manos de los sirios de confesión alauí, que representan un 10% de los 22 millones de habitantes. Muchos suníes (un 75% de la población) tienen ganas de ajustar cuentas con los alauíes, sobre todo desde la matanza y represión de miles de Hermanos Musulmanes en 1982 en Hama. Los drusos, los patriarcas cristianos y la burguesía suní apoyan a los alauíes porque temen a los islamistas o se han beneficiado de las privatizaciones.

Tras una década en el poder, Bachar el Asad ha defraudado las expectativas de muchos jóvenes que esperaban una apertura política. El desempleo es elevado y el sector público aún ocupa a la mitad de la población activa, que junto a la corrupción ha lastrado el desarrollo. No se han creado instituciones que sustenten la identidad nacional y permitan canalizar las inquietudes políticas.

La opinión pública cree que Bachar el Asad no ha emprendido reformas porque la vieja guardia de su padre se lo impide, eso tras la subida de sueldos de los funcionarios, entre 20% y 30%. Y pese a la corrupción de la familia Asad, el presidente sirio acusó a una "conspiración extranjera" de fomentar disturbios con el ánimo de destruir Siria y se mostró desafiante: "Si quieren guerra, la tendrán".

sábado, 2 de abril de 2011

La revuelta siria: Sus relaciones con Líbano, Irán, Hezbolá, Hamás e Israel

El presidente Bachar el Asad entre sus partidarios

Siria es un país que cuenta con apenas 22 millones de habitantes y un poco de petróleo. Hacia principios del siglo XX a Siria le fue arrebatado parte de su franja costera: Líbano, con el fin de ofrecer a la minoría cristiana un país donde pudiera ser mayoría. Pero Líbano y Siria han mantenido relación es sólo para arbitrar conflictos sectarios.

Recordemos que tras la Guerra de los Seis Días en 1967, Siria armó a las milicias palestinas refugiadas en Líbano. Cuando los palestinos se hicieron demasiado fuertes y pusieron en peligro el precario equilibrio religioso del país, estalló una larga guerra civil (1975-90), entonces el ejército sirio entró en Líbano en 1976 para ayudar a los cristianos a frenar a los palestinos. En 1990, los sirios pacificaron Beirut y en 1991 firmaron con el Gobierno libanés un tratado que formalizó su presencia en el país.

Siria es un país de mayoría suní, pero la familia Asad y la élite que gobierna el país pertenecen a la secta alauí, una rama del chiísmo, que ha fortalecido sus relaciones con Hezbolá, organización chií financiada por Irán y con base en Líbano que le hace la vida imposible a Israel. Hezbolá tiene un poder dominante en Líbano y en una de las fuerzas armadas más potentes de la región, Irán y Siria disponen de Hezbolá como intermediario para mantener la resistencia contra Israel sin comprometerse de forma directa.

Ribal el Asad, primo hermano del jefe del Estado de Siria, Bachar el Asad afirmó que los estrechos lazos con Irán también entorpecen el avance de reformas. "No sé si es verdad, como denuncian algunos manifestantes, que hombres que hablan farsi asesoran a las fuerzas de seguridad, pero sí sé que Irán hará todo lo posible para no perder a su único aliado en la región. Teherán es capaz de intervenir militarmente atendiendo una supuesta invitación de las autoridades de Damasco", ha declarado Ribal el Asad.

El principal objetivo de Siria es recuperar los Altos del Golán y por este territorio, arrebatado por Israel en 1967, los Asad estarían dispuestos hacer la paz (aunque odien a Israel) y romper relaciones con Irán, Hezbolá y Hamás.

Con información de The Guardian y El País

martes, 29 de marzo de 2011

Entendiendo el conflicto en Libia: la otra guerra de Estados Unidos

Fuerzas rebeldes ven los bombardeos en el frente de Bin Jawaad 
Hasta el momento Obama ha anunciado que la transferencia del mando en las operaciones libias se materializará el miércoles, Obama buscará tumbar a Gadafi con presiones políticas pero no militares. Ahora Estados Unidos no admitirá atropellos internacionales pero tampoco será quien lidere a las fuerzas internacionales.

Tal vez, Estados Unidos se ha dado cuenta que arriesgar soldados y recursos no es viable cuando sigue empantanado en Irak con 50 000 soldados, en Afganistán con 100 000 y en el golfo pérsico con 35 000 soldados. En su interés humanitario puede “ayudar” al pueblo libio pero no enfrascarse en una guerra cuando también se le ha recortado 53.000 millones de euros de gasto al Pentágono.

Rebeldes celebran la captura de un vehículo militar en Bengazi

Sin saber muy bien cómo actuar, Estados Unidos y Francia intervinieron en Libia protagonizando una lucha sin conocer quienes son realmente los rebeldes libios. El jefe supremo de las fuerzas de la OTAN, almirante James Stavridis, afirmó en una comparecencia ante el Senado de Estados Unidos que se han detectado "indicios" de la presencia de elementos de Al Qaeda o Hezbolá entre las fuerzas rebeldes. "Estamos analizando muy de cerca el contenido, composición, las personalidades de los líderes de la oposición", explicó.

No vaya a ser que la comunidad internacional esté apoyando a un monstruo que después se convierta en un dolor de cabeza, tal y como sucedió cuando Estados Unidos respaldo a los mujaidines en su resistencia contra la intervención soviética en Afganistán en los años 80. Y ahora los mujaidines convertidos en Al Qaeda han creado una jihad contra Estados Unidos y contra todos aquellos que considera aliados de los estadounidenses.

Cabe recordar que la población de Líbano está dividida en tribus y clanes que obedecían a sus lideres, mismos que mantenían relaciones clientelares con el régimen de Gadafi. El ejército era otra cosa, sólo respondía a órdenes oficiales, de ahí que el ejército y la población hayan estado fragmentados durante los 42 años de dictadura.

Muamar Gadafi

Me parece increíble que Muamar Gadafi, continúe atacando a su propio pueblo que no cuenta con medios de defensa y que Gadafi está dispuesto a ejercer toda la violencia necesaria para mantener el poder, aun cuando ya suman más de 10.000 muertos según el representante libio de la Corte Penal Internacional.

La situación de los refugiados también es desoladora, más de 20.000 personas se han concentrado en la frontera oeste de Libia, en el puesto de Ras el Adjir. La mayoría son egipcios (la mano de obra de un país con tasas de desempleo del 30%) han escapado de las ciudades del oeste donde se producían los ataques. Unos 150.000 refugiados han ido a ese lado y buscan la forma de regresar a sus países.

También la situación precaria de algunas ciudades se agrava: las remesas de dinares procedentes de Trípoli son raquíticas; la extracción de petróleo ha caído el 75%, escasean los alimentos y las escuelas han cerrado desde el 15 de febrero, cuando estalló la revuelta. En los hospitales falta anestesia, antibióticos y leche para niños. La guerra se ha llevado todo lo que a duras penas se había construido injustamente.

Rebeldes a las afueras de Ajdabiya

Pero imaginemos: si el movimiento popular triunfa daría paso a un régimen democrático y pacífico, tendría que construirse un Parlamento, instituciones, partidos políticos, que va más allá de un embargo económico o de armas al régimen actual.

Si Gadafi no se va, habrá una división de facto del país o una situación de guerra civil permanente: inestabilidad, inseguridad en el suministro energético y el sufrimiento de la población libia que ya se traduce en las violaciones de derechos humanos, asesinatos de inocentes y en una emigración masiva. Ojalá que esto no se convierta en una tragedia como la de Srebrenica, donde las fuerzas armadas serbias asesinaron en 1995 a 8000 hombres bosnios; o Ruanda donde 800 000 civiles fueron masacrados en 1994.

jueves, 17 de marzo de 2011

La ONU avala atacar Libia


Bengasi, el último bastión de la oposición podría ser atacado por el ejército de Gadafi en las próximas horas. Gadafi aseguró que no habrá piedad con aquellos libios que para entonces aún no hayan entregado sus armas, añadió, amenazando con un baño de sangre.

Así, Bengasi espera ser salvada por la comunidad internacional mediante la aprobación de una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que permite el uso de la fuerza para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia y proveer asistencia y protección a la población civil de Líbano.

La resolución aceptada por la mayoría del máximo órgano ejecutivo de la ONU, respaldada por la Liga Árabe (quien busca la imposición de una zona de exclusión aérea), pero rechazada por Rusia, China, Alemania, India y Brasil, sirve de base para un ataque militar sobre el territorio controlado por Muamar Gadafi y sus fuerzas mejor preparadas (cuentan con modernos equipos de misiles tierra-aire de fabricación rusa) que lo apoyan.

De esta manera se pasa del discurso: la condena del Tribunal Internacional de La Haya a la brutalidad del gobierno de Gadafi, el embargo de armas y un bloqueo de fondos en el exterior, a la acción: contener al gobierno agresor. Pero, ¿Cómo lograrlo sin que Estados Unidos o Europa procuren sus intereses petroleros en la región? ¿En verdad esta decisión puede acabar con el régimen de Gadafi o llevará a que el establecimiento de una zona de exclusión se convierta en las ya conocidas intervenciones militares como la de Irak o Afganistán, donde la consecuencia es la muerte de civiles?

sábado, 5 de marzo de 2011

Entendiendo la revuelta libia

Vámonos entendiendo el conflicto en Libia

Muanmar Gadafi es un dictador que lleva 41 años en el poder, tiene a su familia instalada en el todo los puestos de gobierno y no duda en reprimir todo acto de disidencia. Gadafi “creador” de la Jamahiriya, un sistema político quesque democrático, fundado en una república de las masas; y si las cosas no funcionan, es culpa de ellos.

Muanmar el Gadafi nació el 7 de junio de 1942 en Sirte, cuando Libia se llamaba Noráfrica Italiana. Tras la caída del imperio de Mussolini Libia paso a manos del rey Idris. En el ambiente imperaba un anticolonialismo, sentimiento que compartía la sociedad libia. El 1 de septiembre de 1969, Muanmar Gadafi que se había convertido en militar, participó en el golpe de Estado contra la monarquía. Más tarde lo nombraron presidente.

En su quehacer político internacional cabe destacar que Gadafi intentó “fusionar Libia con Egipto, Siria, Túnez y Sudán, que invadió Chad, que respaldó a los tres tiranos más sangrientos del África poscolonial (Bokassa en el Imperio Centroafricano, Idi Amin en Uganda, Mobutu en Zaire), que financió sin discriminaciones ideológicas a cualquier grupo guerrillero o terrorista que le pidiera dinero (solo exigía que el grupo en cuestión se definiera como "anticolonialista" o "antiimperialista"), y que participó en casos de terrorismo de Estado en el extranjero como la destrucción de dos aviones de pasajeros (UTA en 1986, Pan Am en 1988) o de una discoteca en Berlín (1986)”. Fuente, El País.

Los jóvenes son la principal fuerza opositora al régimen de Gadafi

A esto hay que sumarle los enfrentamientos entre leales y opositores a Gadafi que ya han cobrado numerosas vidas, sobre todo entre Bengasi, la capital de los sublevados, y Sirte, el verdadero objetivo de los rebeldes al ser la cuna del dictador y el gran baluarte de su poder junto a Trípoli.

Manifestantes leales al gobierno de Gadafi

Otro de los puntos donde se han librado violentos enfrentamientos es Ras Lanuf, una población costera junto a una importante refinería petrolera. En los enfrentamientos, militares afines a Gadafi persiguen a los comités revolucionarios en ciudades como Trípoli, Wazin, Nalut, Sirte que están controladas por el gobierno y lugares controlados por los rebeldes Bengasi, Al Biada, Shatat Darna, Tobruk y aledañas a Tripoli, zonas que ya no son controladas por el régimen de Gadafi.

Es el ímpetu de miles de jóvenes, como la Unión de Jóvenes de Libia que han convocado a marchas y buscan engrosarse en las filas de los rebeldes para luchar en una primera línea que se mueve muy despacio por la pésima preparación pues algunos son novatos.


Retratos de los muertos y desaparecidos durante las rebeliones que buscan tumbar a Gadafi

Estados Unidos siempre atento a que sus intereses petroleros en la región no se vean afectados, inmediatamente desplazó hacia las costas de Libia un portahelicópteros y otra nave cientos de marines a bordo.

La actuación militar en Libia es una opción que "necesita ser considerada de manera muy cuidadosa", dijo el secretario de Defensa, Robert Gates. Mientras la secretaria de Estado, Hillary Clinton, insistió ayer en que Estados Unidos seguirá hablando de ese asunto con sus aliados europeos y árabes, y que se seguirán estudiando diferentes medios para ayudar a la oposición libia.

Y es que entre las principales potencias no existe un consenso suficiente para proceder de inmediato. Entre los países europeos existen dudas, Estados Unidos quiere hacerlo casi por encargo, sin tomar plenamente la iniciativa, y todos quieren solicitar permiso al Consejo de Seguridad de la ONU, donde Rusia y China, probablemente, lo vetarían.

Los gobiernos de Brasil, Perú y Chile condenaron claramente la represión de manifestantes libios, mientras Fidel Castro acusó a Estados Unidos y la OTAN de instigar los levantamientos en Libia para invadir el país y aprovechar su riqueza petrolera. El Presidente venezolano Hugo Chávez mostró su preocupación por la crisis en el "país hermano", mientras que el Presidente Daniel Ortega de Nicaragua dijo que ha telefoneado a Gadafi para expresar su solidaridad.

Quienes de verdad padecen la obsesión de Gadafi por mantenerse en el poder, son los miles de refugiados (casi 20 000) que huyen de la guerra en el país. Todos cuentan historias similares: que les sacaron del trabajo y les pegaron, que les quitaron los celulares para impedir que hicieran fotos y que les obligaron a dar un rodeo en su éxodo para evitar las ciudades que los rebeldes habían tomado.

Fuente: El País, Canal 11, Deutsche Welle, The Guardian


Miles de refugiados salen del país rumbo a Egipto o Tunez

sábado, 19 de febrero de 2011

Dictaduras de Bahréin, Libia y Yemen reprimen protestas



Bahréin

Miles de bahreiníes se han manifestado durante los últimos días para reclamar reformas políticas. Soldados del Ejército de Bahréin dispararon contra medio millón de manifestantes que se dirigían a la Plaza Lulu. Los heridos superan los 100. La policía desalojó a la fuerza esta céntrica plaza de Manama, donde miles de manifestantes se concentraron para exigir reformas económicas.

Animados por las recientes revueltas en Egipto y Túnez, los chiíes, que constituyen la mayoría de la población autóctona de Bahréin, reclaman una monarquía constitucional que garantice sus derechos en igualdad con los de la minoría suní gobernante.

Los manifestantes exigen el cese del primer ministro, el jeque Khalifa bin Salman al Khalifa. El jeque Khalifa, tío del rey, lleva al frente del Gobierno desde la salida de los británicos en 1971. Los chiíes llevan años quejándose de discriminación y falta de libertades políticas. Entre 1994 y 1999, sus protestas se saldaron con 40 muertos.

Ahora los manifestantes se esfuerzan por dejar claro que no tienen ningún motivo sectario y que el vecino Irán no está involucrado. El líder de la oposición chií, el jeque Ali Salmán, aseguró durante una conferencia de prensa que no quieren ni la caída del régimen ni la instauración de un Estado religioso como el iraní. Su aspiración, dijo, es "un Estado democrático, una monarquía constitucional, en la que el Gobierno sea elegido por el pueblo".

Flanqueado por Arabia Saudí y Catar, Bahréin es mucho menos rico en petróleo que sus vecinos. El reino, que alberga la V Flota estadounidense, es un centro financiero.

Libia



Asimismo, el régimen de Muamar Gadafi ha mandado al ejército a reprimir las protestas, que ya causaron desde jueves la muerte de al menos 46 personas, la mayoría por disparos de la policía. Esta es la mayor oleada de protestas desde que hace casi 42 años que Muamar el Gadafi llegó al poder. Las última noticia es que Gadafi ha cortado Internet, según información difundida por Arbor Networks, una empresa de EE UU que vigila el tráfico en la Red.

Yemen

Las protestas que piden la salida del presidente yemení, Ali Abdalá Saleh que lleva en el poder desde 1978, ya dejó al menos cuatro muertos en el sur del país.

Los yemeníes buscan la salida de todos los familiares del presidente de la dirección de las fuerzas de seguridad y que todos los temas e interlocutores debatan. Según El País: "El régimen nos ha robado el pasado, tenemos que luchar por el futuro", declaró Arwa Othman, una de las escasas mujeres presentes en la manifestación. "El presidente es un cobarde, en vez de enviar al Ejército envía a policías vestidos de civil", añadió un joven. Essam, un hombre que se identifica como capitán del Ejército y muestra su carné militar, confirma ese extremo: "Han sacado a delincuentes de la cárcel y los dirigen policías de paisano". También asegura que hay oficiales que respaldan la exigencia de un cambio de régimen. "La semana pasada coincidí con un general en la manifestación. Nos han ofrecido dinero para que no participemos, pero lo he rechazado. Quiero un ejército profesional, no una milicia privada para defender a una familia".

viernes, 11 de febrero de 2011

La era de Mubarak ha terminado


Los egipcios no se dieron por vencidos durante 18 días y han logrado su objetivo: Hosni Mubarak, dictador que gobernó durante 30 años, ha dimitido y huido hacia su mansión de Sharm el Sheij, en el mar Rojo. Suiza ha congelado su fortuna, estimada en varios miles de millones de euros.

“¡Ha dimitido! ¡Ha dimitido!”, gritaban los manifestantes en El Cairo, Suez, Alejandría. No fue Hosni Mubarak quien comunicó a sus ciudadanos que tras 30 años abandonaba la presidencia, sino Omar Suleiman, el vicepresidente, ex jefe de los servicios secretos y mano derecha: “En las difíciles circunstancias que atraviesa el país, el presidente Hosni Mubarak ha decidido abandonar su cargo. Ha encargado al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que dirija los asuntos del Estado”.


Así, el Ejército ha asumido temporalmente el poder, con la promesa de una “transición pacífica” hacia “una sociedad democrática”. Los militares, a quienes se les vio hoy ondear banderas y besar manifestantes, aseguraron querer respetar “la voluntad del pueblo”, sin dar mayores detalles.

El líder opositor Mohamed el Baradei celebró la dimisión a través de su Twitter: "El país ya está libre", "Este es el mejor día de mi vida", ha expresado. Los Hermanos Musulmanes, considerados la principal fuerza opositora, han felicitado a los egipcios por lograr "la principal meta de la revolución". "Saludo al pueblo egipcio y sus mártires. Este es el día de la victoria para el pueblo egipcio", ha dicho un dirigente de la organización a Reuters.

Pero la mayor potencia del mundo árabe ahora cuenta también con una nueva generación de políticos: los 20 o 30 jóvenes profesionales que organizaron a través de Facebook y el correo electrónico una revolución inspirada en la de Túnez, pero de volumen y consecuencias mucho mayores.

El líder de ese grupo, Wael Ghoneim, ejecutivo comercial de Google en la región, casado con una estadounidense e ideológicamente liberal, representa mejor que nadie tanto el rostro como el impulso de una generación egipcia que desea libertad política, económica, social y religiosa, en un sistema capaz de integrar con igual comodidad a los Hermanos Musulmanes, a los profesionales laicos y al Egipto rural y analfabeto.


“En Egipto hay muchos licenciados, buenos profesionales, gente inteligente a la que durante décadas se le ha negado todo, a la que se le ha robado la dignidad. Esas personas están ahora preparadas para poner sus conocimientos al servicio de la democracia. Le doy la enhorabuena al pueblo egipcio y por extensión a todos los árabes. Por fin la presión de la calle obliga a un déspota a marcharse. Esto es algo que un día le vamos a contar a nuestros nietos”, afirmó Hakam Abdel-Hadi, experto en Medio Oriente del canal de noticias Phoenix.

La fase que comienza ahora en Egipto será decisiva, no sólo para el país sino también para sus vecinos. Del transcurso de los próximos acontecimientos dependerá el que el proceso acabe en comicios justos o no. La caída de Mubarak, celebrada por Estados Unidos y Europa, abre también una nueva etapa en Oriente Próximo. Mientras Israel y Arabia Saudí expresaron su inquietud por el cambio, los islamistas de Gaza como Hamás, Irán y Líbano lo vieron como una oportunidad.

sábado, 5 de febrero de 2011

¿A dónde fueron los islamistas?

Una mujer besa a su hijo soldado durante las revueltas que buscan la dimisión de Mubarak

Por Olivier Roy

La novedosa peculiaridad de la primera revolución popular pacífica capaz de derrocar una dictadura en el mundo árabe ha consistido en que no ha tenido nada que ver con el islamismo.

El joven vendedor ambulante tunecino que desencadenó la revuelta al quemarse en público nos recuerda a los monjes budistas vietnamitas en 1963 o a Jan Palach en Checoslovaquia en 1969, unos actos de naturaleza precisamente opuesta a la de las bombas suicidas que son la marca registrada del actual terrorismo islámico.

Incluso en este acto sacrificial no ha habido nada de religioso: ningún turbante verde o negro, ninguna túnica blanca, nada de ¡Alá Akbar!, nada de llamamientos a la yihad. Se ha tratado, por el contrario, de una protesta individual, desesperada y absoluta, sin una palabra sobre el paraíso o la salvación. En este caso el suicidio era el último acto de libertad dirigido a avergonzar al dictador y a instar a la gente a reaccionar. Era un llamamiento a la vida, no a la muerte.

En las sucesivas manifestaciones en las calles, no se invocó un Estado islamista, ni los manifestantes se pusieron sudarios blancos frente a las bayonetas, como en Teherán en 1978. Ninguna referencia a la sharía ni a la ley islámica. Y, lo más sorprendente, ningún "¡abajo el imperialismo de Estados Unidos!". El odiado régimen era percibido como indígena, como el resultado del miedo y de la pasividad, y no como la marioneta del neocolonialismo francés o norteamericano, a pesar del refrendo que había obtenido por parte de la élite política francesa.

En vez de ello, los manifestantes pedían libertad, democracia y elecciones con pluralidad de partidos. Dicho sencillamente, querían verse libres de la cleptocrática familia gobernante ("¡dégage!", o sea "¡despeja!", ha sido la popular expresión francesa utilizada como consigna).

En esta sociedad musulmana nada se ha puesto de manifiesto acerca de "un excepcionalismo islámico". Y, al final, cuando los líderes islamistas reales han vuelto de su exilio en Occidente (sí, estaban en Occidente, no en Afganistán ni en Arabia Saudí) estos, como Rachid Ghanuchi, han hablado de elecciones, Gobierno de coalición y de estabilidad, al tiempo que mantenían un bajo perfil.

¿Han desaparecido los islamistas?

No. Pero, al menos en África del Norte, muchos de ellos se han convertido en demócratas. Es verdad que grupos marginales han seguido la senda de una yihad global y nómada, y que vagabundean por el Sahel en busca de rehenes, pero no cuentan con el apoyo real de la población. Esa es la razón por la que se han ido al desierto.

Sin embargo, esos salteadores de caminos siguen estando considerados por los Gobiernos occidentales como una amenaza estratégica que dificulta el diseño de una política a largo plazo. Otros islamistas sencillamente han dejado la política y se han encerrado en casa para seguir un piadoso y conservador, aunque apolítico, estilo de vida. Al igual que a sus mujeres, le han puesto un burka a sus vidas.

Pero el grueso de los antiguos islamistas ha llegado a la misma conclusión que la generación que fundó el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en Turquía: no hay tercera vía entre democracia y dictadura. Solamente hay dictadura y democracia.

Este reconocimiento del fracaso del islam político ha coincidido con el talante de esa nueva generación de manifestantes en Túnez. La nueva generación árabe no está motivada por la religión o la ideología, sino por la aspiración a una transición pacífica hacia un Gobierno decente, democrático y "normal". Tan solo quieren ser como los demás.

La revuelta tunecina ayuda a aclarar una realidad respecto del mundo árabe: el terrorismo que hemos contemplado estos últimos años, que es un milenarismo utópico, no proviene de las sociedades reales de Medio Oriente. Es mucho más fácil encontrar radicales islámicos en Occidente que en estos países.

Naturalmente, el cuadro difiere entre un país y otro. La generación posislamista es más visible en el norte de África que en Egipto o Yemen, por no hablar de Pakistán, que es un país que se derrumba. Pero en todo Medio Oriente árabe, la generación que está liderando la protesta contra la dictadura no tiene un carácter islámico.

Eso no quiere decir que no queden grandes desafíos a los que enfrentarse. De hecho, son muchos: cómo encontrar líderes políticos que puedan estar a la altura de las expectativas populares; cómo evitar los escollos de la anarquía; cómo reconstruir los vínculos políticos y sociales que han sido deliberadamente destruidos por los regímenes dictatoriales y reconstruir una sociedad civil.

Pero hay al menos una cuestión inmediatamente suscitada por la revolución tunecina.

¿Por qué sigue apoyando Occidente a la mayoría de las dictaduras de Medio Oriente incluso cuando esta oleada democrática agita la región? En el pasado, por supuesto, la respuesta ha sido que Occidente ha visto en los regímenes autoritarios el mejor baluarte contra el islamismo.

Esa fue la razón oculta de su apoyo a la cancelación de las elecciones de Argelia en 1990, de que se hiciera la vista gorda con el tinglado de las elecciones egipcias y de que se ignorara lo que los palestinos eligieron en Gaza.

A la luz de la experiencia tunecina ese planteamiento tiene que volver a ser evaluado. En primer lugar, porque esos regímenes ya no constituyen un baluarte fiable. Podrían simplemente desmoronarse en cualquier momento. En segundo lugar, ¿contra qué son un baluarte si la nueva generación es posislamista y prodemocrática?

Del mismo modo que Túnez ha supuesto un momento decisivo para el mundo árabe tiene también que suponer un momento decisivo en la política occidental respecto a la región. La realpolitik de hoy significa apoyar la democratización de Medio Oriente.

Publicado en El País

lunes, 31 de enero de 2011

Revuelta en el mundo árabe

Protestas en Egipto

La caída del régimen del ex presidente de Túnez,  Ben Ali, el 14 de enero, fue para millones de árabes la prueba de que el cambio político mediante las protestas callejeras es posible. El descontento engendrado durante décadas en casi todos los países árabes se ha convertido en pocas semanas en una marea de protestas contra miserias comunes: el alza de los precios de los alimentos, la pobreza, el desempleo y los regímenes autoritarios. Los líderes responden aquí y allá con anuncios de medidas improvisadas para frenar la ira popular y mantenerse en el poder.

EGIPTO. El Cairo ha sido escenario de las mayores protestas callejeras desde que Hosni Mubarak accedió al poder en 1981. También ha habido marchas en Alejandría, Suez y otras ciudades. Ni la salida de los tanques a la calle, ni la brutalidad de la policía, ni el apagón de los teléfonos móviles e Internet han neutralizado la movilización ciudadana contra el rais.

La semana pasada tres egipcios se prendieron fuego emulando al joven tunecino que encendió la mecha de la contestación popular.

Al día siguiente de la caída del régimen tunecino, el ministro de Exteriores egipcio, Ahmad Abul Gheit, calificó de "absurdos" los temores de contagio a otros países de la región. "Cada sociedad tiene sus propias especificidades. Aquellos que buscan provocar una escalada no lograrán sus objetivos", declaró.

TÚNEZ. El desesperado Mohamed Buazizi se quemó a lo bonzo en diciembre, murió semanas después y se convirtió en un símbolo para los tunecinos de todas las edades, clases y regiones. La movilización popular continuó tras la huida del déspota, y de su odiada esposa, a Arabia Saudí. Solo la salida del Gobierno de transición de los miembros del partido del dictador, salvo el primer ministro, ha llevado la normalidad al país.
El comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos asegura que las fuerzas de seguridad mataron a 117 personas en las protestas (incluidas 70 a tiros). El Gobierno asegura que fueron 78 los muertos.

SIRIA. La policía impidió ayer una sentada de medio centenar de jóvenes en solidaridad con los manifestantes egipcios. También hay convocada una manifestación para finales de la próxima semana. Será una prueba para Bachar el Asad, que heredó en 2000 la jefatura del Estado a la muerte de su padre, Hafez, tras 30 años en el poder.

ARGELIA. Fue el primer país donde tuvieron réplica las movilizaciones iniciales del vecino Túnez. A principios de mes hubo manifestaciones en Argel y otras ciudades en protesta por el drástico aumento de los precios, revueltas y pillaje. Murió una veintena de personas, la mayoría por disparos de la policía, según la oposición. La semana pasada, cuatro hombres se quemaron. Las autoridades han abaratado algunos alimentos para aplacar la ira ciudadana.

JORDANIA. Unos 200 activistas se manifestaron ayer frente a las oficinas del primer ministro, Samir Rifai, para exigir su dimisión al grito de "nuestro Gobierno son un puñado de ladrones". Exhibían pancartas con el lema "No a la pobreza, no al hambre".

El viernes pasado, unas 3.000 personas -con los islamistas al frente y acompañados de izquierdistas y sindicalistas- marcharon en Ammán y corearon, a la salida del rezo del viernes, "Queremos el cambio". El Gobierno ha anunciado la bajada de precios de alimentos básicos, la subida del sueldo de los funcionarios y medidas para crear empleo, medidas insuficientes a juicio de los que se han echado a la calle en la capital y en otras ciudades jordanas.

El rey Abdalá, de 49 años, que nombra el Gobierno, aprueba la legislación y puede disolver el Parlamento, según establece la Constitución, pidió el jueves pasado a los legisladores que se esfuercen más por aliviar las penurias económicas de la población y que aceleren las reformas políticas. El monarca se enfrenta a la resistencia de los más conservadores del estamento dirigente a los cambios, porque temen el auge de los islamistas, informa Reuters.

ARABIA SAUDI. Decenas de personas fueron detenidas el viernes en Yeda, la segunda ciudad del reino, tras manifestarse en contra de la maltrecha infraestructura. Las protestas callejeras son algo inédito en el país. La manifestación fue convocada mediante el envío masivo de mensajes a teléfonos BlackBerry instando a los ciudadanos a movilizarse tras las inundaciones que aún mantenían parte de la ciudad anegada. Otro envío masivo anima a los funcionarios y a los empleados del sector privado a hacer huelga la semana que viene "hasta que arreglen las carreteras de Yeda".

El miércoles, el rey Abdalá, que está en Marruecos recuperándose de una intervención quirúrgica en Estados Unidos, ordenó a las autoridades que aceleraran las tareas de rescate y les advirtió de que no se demoraran en actuar. El monarca defendió ayer al presidente Mubarak.

YEMEN. Unas 16.000 personas salieron el jueves a la calle en Yemen -el país más pobre del mundo árabe- para exigir reformas políticas y el fin del régimen del presidente Ali Abdalá Saleh, que lleva en el poder desde 1980, un año antes que Mubarak.

SUDÁN. Los estudiantes se movilizaron en las universidades de Jartum y de Gezira contra el anuncio de reducir los subsidios a los productos del petróleo y el azúcar. Las movilizaciones se extendieron a otras zonas. La policía les lanzó botes de humo. Los precios de otros productos básicos han subido también debido a la crisis mundial y a la devaluación de la moneda local.

OMÁN. Unas 200 personas se echaron a la calle para reclamar al Gobierno el fin de la corrupción y que frene la escalada de precios de los alimentos.

MAURITANIA. Un sexagenario se inmoló el día 17 contra el supuesto maltrato de las autoridades a su tribu.

LIBIA. El régimen de Gadafi, que se solidarizó con el derrocado Ben Ali al principio pero el viernes respaldó la revolución, ha abolido algunos impuestos sobre alimentos como arroz, aceite vegetal, azúcar o papillas para contrarrestar la subida mundial del precio de los alimentos.

Con información de El País.

viernes, 6 de agosto de 2010

Cuando el terrorismo alcanzó a Estados Unidos


Estados Unidos afirmó que la “capacidad de resistencia y adaptación” de la organización terrorista Al-Qaeda le ha permitido reproducirse y extenderse en países como Paquistán y Yemen y la ha convertido en la más peligrosa amenaza para la seguridad nacional.

En su informe anual sobre terrorismo internacional, el Departamento de Estado no aportó grandes novedades. Al-Qaeda es, a todas luces, el enemigo número uno de Estados Unidos, aunque el reporte indica que la cifra de ataques terroristas en 2009 decreció a nivel mundial, pero aumentó en Afganistán por los ataques perpetrados por talibanes contra las fuerzas internacionales y la población civil.

En Afganistán la cantidad de atentados terroristas registrados el año pasado fue de 2 mil 126, en relación con los mil 222 de 2008. La cantidad de personas que murieron, resultaron heridas o fueron secuestradas en el país asiático como consecuencia del terrorismo ascendió de 5 mil 430 en 2008 a 7 mil 584 en 2009, según cifras del Centro de Contraterrorismo Nacional incluidas en el informe oficial.

En lo que respecta a los ataques registrados a nivel global, las estadísticas indican que la cifra decreció de 11 mil 725 de 2008 a 10 mil 999 este año. La cantidad de muertos a causa de estos ataques fue de 14 mil 971 en 2009, es decir alrededor de 700 menos que un año antes.

Al-Qaeda no sólo ha sido capaz de extenderse a través de Asia y África, sino que ha conseguido penetrar en el propio territorio estadounidense, con la aparición de “terroristas domésticos” que han estado a punto de golpear algunas de las más importantes ciudades estadounidenses y puesto a prueba a los servicios de inteligencia y seguridad. Tal es el caso de Faisal Shahzad, un estadounidense de origen paquistaní de 30 años que fracasó el pasado mes de mayo en sus planes por hacer estallar un coche bomba en el corazón de Times Square, en Nueva York. O como el grupo de 14 presuntos miembros o colaboradores de la organización terrorista Al-Shahab, con base en Somalia, que ayer mismo fueron inculpados por su supuesta colaboración en una red para reclutar simpatizantes y conseguir fondos.

En el reporte difundido ayer, el Departamento de Estado establece que Latinoamérica dio el año pasado pasos “modestos” para mejorar su lucha antiterrorista y la seguridad fronteriza. El gobierno de Estados Unidos elogió los esfuerzos “serios” de Colombia, Argentina y México, pero reprobó de nuevo a Cuba y Venezuela. Asimismo, el informe de casi 290 páginas ha vuelto a señalar Irán como el “Estado patrocinador del terrorismo” más activo y su apoyo a grupos extremistas tiene un efecto desestabilizador en Medio Oriente y Asia central.

El reporte ha mantenido dentro del apartado de las “designaciones de Estado patrocinador” del terror a países que ya llevan largo tiempo en la lista negra, como Cuba, Sudán y Siria. No se ha salvado Venezuela, un cliente habitual de las listas negras en el hemisferio occidental. A pesar de ello, Estados Unidos se ha cuidado mucho de no respaldar en su informe las acusaciones vertidas por el gobierno de Colombia, que asegura que el presidente venezolano, Hugo Chávez, ofrece un respaldo a las organizaciones guerrilleras de las Fuerzas Armadas Revoucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

“No está claro hasta qué punto el gobierno de Venezuela ofrece apoyo a grupos colombianos como las FARC o el ELN”, asegura el informe que insiste en subrayar no sólo la falta de cooperación del gobierno venezolano, sino la actitud desafiante del presidente Hugo Chávez, quien ha irritado a Washington cuando asegura que Estados Unidos es “una nación terrorista”.

La facilidad para obtener documentos venezolanos de manera fraudulenta pueden permitir a terroristas viajar internacionalmente, según el reporte.

Cuba rechazó de inmediato su inclusión en la lista negra de países “patrocinadores del terrorismo internacional” que publicó el Departamento de Estado y demandó su “inmediata exclusión” del listado. En una declaración en La Habana, la directora del Departamento de América del Norte de la Cancillería cubana, Josefina Vidal, señaló que Washington vuelve a poner en tela de juicio la seriedad del compromiso asumido en el combate al terrorismo internacional y mantiene “uno de los aspectos más irracionales de su política de hostilidad contra Cuba”.

(Con información de agencias que tomó El Universal)

lunes, 8 de junio de 2009

Nuevos nombres, mismos juegos politicos para Líbano

Las autoridades libanesa desplegaron 50 mil soldados y policías en todo el país durante las elecciones.

La coalición del 14 de Marzo, respaldada de Estados Unidos y Francia ganó las elecciones legislativas del domingo, 71 de los 128 escaños, frente a 57 de la oposición prosiria liderada por Hezbolá y apoyada por Irán.

Los resultados oficiales de los comicios depararon tres acontecimientos: Saad Hariri, hijo de Rafik, el magnate asesinado en febrero de 2005, renueva su poderío y se erige en figura clave del panorama político libanés. El caudillo maronita Michel Aoun, aliado de Hezbolá, se convierte en víctima de la división del voto cristiano y en el gran derrotado de los comicios. Y tercero, Hezbolá, el partido-milicia chií, arrasa en sus bastiones del sur. Su líder, Hasan Nasralá, apareció anoche en televisión para anunciar la aceptación de la derrota de su alianza.

En la jornada electoral, en la que no se registraron incidentes graves, se caracterizó por una gran afluencia de votantes a los colegios electorales, donde se formaron largas filas. Un total de 3 millones 257 mil 230 votantes estaban convocados para elegir a 128 diputados, 64 cristianos y 64 musulmanes, entre unos 580 candidatos en todo el país.

Sin embargo, el nuevo gobierno de Hariri asegura que rechazará conceder a Hezbolá derecho de veto en un gobierno de unidad, la fórmula que permitió salvar la crisis hace un año, cuando Hezbolá se apoderó de Beirut a raíz de una disputa por el control de un sistema de comunicaciones paralelo del que dispone esta milicia chii.

Para Occidente, el triunfo de Hariri es una esperanza para su predominio en la región. El Gobierno francés y la Casa Blanca afirmaron: "Es nuestra esperanza que el próximo Ejecutivo continúe el camino para construir un Líbano soberano independiente y estable", declaró Barack Obama. La influencia de Siria sobre Líbano es el mismo argumento que emplea Hezbolá para acusar a Washington, París y Arabia Saudí de injerencias en los asuntos internos del país.

Así, no ha duda en Líbano de que ambos bandos tienen razón: Siria e Irán, por un lado, y Estados Unidos y Francia, por otro, no pierden ocasión de meter las manos en Líbano.

domingo, 7 de junio de 2009

Por el futuro de Líbano

La BBC recientemente ha publicado una serie de crónicas sobre viajes a Medio Oriente. Esta fue una visita a Líbano días antes de las elecciones, donde la disputa fue entre los partidos proestadounidenses: suníes de Saad Hariri y la alianza entre cristianos y drusos liderados por Walid Yumblat contra el movimiento chií Hezbolá y sus aliados -el partido del ex general maronita Michel Aoun, el grupo chií Amal y otros socios prosirios.

Líbano, entre la espada y la pared
Por Manuel Toledo

Si uno viaja por carretera de Damasco a Beirut, una de las primeras cosas que sorprenden al cruzar la frontera libanesa son las vallas publicitarias.



Imágenes como ésta no son comunes en otros países del mundo árabe. En Siria, como en muchos otros países predominantemente musulmanes, es muy común ver a las mujeres cubiertas de pies a cabeza, no sólo en las calles sino también en la televisión y en las revistas.

En Líbano, sin embargo, en estos días a uno lo recibe un enorme cartel en el que aparecen las piernas de una mujer que se acaba de desnudar y tiene los calzones sobre los pies. Unos kilómetros más adelante, otro afiche muestra a otra joven en una posición francamente erótica, con un letrero que dice "¿Y crees que estoy pensando en las elecciones?", en referencia a los comicios de este domingo.

No sé qué trataban de vender, pero las imágenes de ambas vallas me volvieron a la mente cuando, horas después, en una calle de Beirut, vi pasar dos autos descapotados, cada uno con dos o tres chicas encima, que bailaban con gran sensualidad, como parte de otra campaña publicitaria, con toda probabilidad también organizada por hombres.

"Acá quieren proyectar la idea de que somos muy liberales", me dijo al otro día una amiga libanesa, Naila, a quien yo no veía desde hacía ocho años. "Pero Líbano es todavía un país muy conservador hasta el punto que yo, que vivo sola, no puedo invitarte a mi casa porque los vecinos lo interpretarían de otra manera. Vivimos en un mundo de apariencias", me advirtió.



Un mundo de apariencias

Este monumento, en el lugar donde fue asesinado Hariri, sirve de recordatorio del pasado reciente. "Disfrutamos de una paz relativa", me dijo el dueño de un hotel en una zona céntrica de Beirut, "pero las apariencias engañan".

"En realidad, todavía hay muchas tensiones y a veces temo que pueda estallar otro conflicto", añadió, aludiendo a la guerra civil que devastó a Líbano de 1975 a 1990. Estamos entre la espada y la pared o, mejor dicho, entre Israel y Siria, y nuestro futuro dependerá, a corto plazo, de la presión que pongan los países occidentales para que Siria no intervenga en las elecciones de junio, y a largo plazo, de cómo se resuelva la situación de los palestinos", señaló.

Detrás de él había una foto del líder musulmán sunita Saad Hariri, quien encabeza el Movimiento del Futuro, el miembro principal de la coalición gobernante 14 de Marzo, que ahora tiene una estrecha mayoría parlamentaria y que cuenta con el apoyo de Occidente.

Fue la muerte de su padre, el ex primer ministro Rafik Hariri, en un atentado con explosivos en 2005, lo que conllevó a que Siria pusiera fin a su presencia militar en Líbano, después de 29 años. El gobierno sirio ha negado repetidamente cualquier responsabilidad en el asesinato de Hariri, que ahora investiga un tribunal internacional en La Haya, Holanda.



Hezbolá y Aoun

Hezbolá podría aumentar su representación en el parlamento libanés. Sin embargo, muchos libaneses aseguran que Damasco todavía tiene una gran influencia en la política de Líbano y temen que ésta podría aumentar si los grupos apoyados por Siria, como los movimientos musulmanes chiítas Hezbolá y Amal, obtienen una mayor presencia en el parlamento en junio.

"Es muy posible que eso ocurra porque la popularidad de Hezbolá ha crecido desde 2006, cuando se enfrentó a Israel después de capturar a dos soldados de ese país. Mucha gente aquí cree que Hezbolá ganó esa guerra y salió fortalecido", me dijo Bashir, un comerciante de Trípoli.

A muchos libaneses también les asombró que un ex enemigo jurado de Siria, el ex general Michel Aoun, decidiera visitar Damasco, hace pocos meses. Aoun, quien encabeza el Movimiento Libre Patriótico, un partido predominantemente cristiano que desde 2006 tiene vínculos estrechos con Hezbolá, dijo “hacer las paces” con Siria y señaló que el presidente del país vecino, Bashar al-Assad, le prometió que no intervendrá en las elecciones libanesas.

Estados Unidos

A todo esto, hay que sumarle la preocupación que sienten muchos por un posible aumento de la influencia de Siria como resultado del acercamiento diplomático que está impulsando hacia ese país la administración de Barack Obama. Clinton visitó la tumba del ex premier libanés, situada al lado de la mezquita Mohammad al-Amin. Hasta el punto que la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, quien se encontraba en la región, realizó una breve visita a Beirut este domingo y aseguró que su gobierno "continuará apoyando las voces de la moderación en Líbano".

"Estamos totalmente convencidos de que los libaneses deben poder elegir a sus representantes en unas elecciones abiertas y justas, libres de intimidación y de interferencia extranjera", dijo, luego de reunirse con el presidente de Líbano, Michel Suleiman, y de poner una ofrenda floral en la tumba de Hariri.

"No haremos nada que pueda socavar la soberanía de Líbano. Quiero asegurarles a los ciudadanos libaneses que Estados Unidos nunca entrará en ningún tipo de arreglo con Siria que traicione a Líbano o al pueblo libanés", concluyó.

Pero, en "un mundo de apariencias", es posible que no todos tomen estas garantías al pie de la letra y que algunos se pregunten cómo reaccionará Estados Unidos si Hezbolá, a la que Washington considera una organización terrorista, saca una ventaja decisiva en las elecciones de junio.