viernes, 22 de enero de 2010

"Nuestros ataques continuarán mientras Estados Unidos continúe apoyando a Israel": Osama Bin Laden



El líder de la organización terrorista Al Qaeda, Osama Bin Laden, reivindicó la responsabilidad del atentado frustrado contra el avión que viajaba de Ámsterdam a Detroit el día de Navidad del año pasado en un mensaje emitido por la cadena Al Jazeera. Ahí, Osama bin Laden advirtió a Barack Obama, que habrá más ataques a Estados Unidos a menos que este tome medidas para resolver la situación Palestina.

El jefe de Al Qaeda expresó la situación que viven el millón y medio de habitantes de la Franja de Gaza para justificar futuros atentados terroristas: "Nuestros ataques continuarán mientras Estados Unidos continúe apoyando a Israel. No es justo que los americanos vivan en paz mientras nuestros hermanos de Gaza viven en las peores condiciones. América nunca podrá soñar con la seguridad, salvo que exista también en realidad en Palestina", advirtió Osama Bin Laden

Phil Rees, autor de “Comiendo con los terroristas” dijo a Al Jazeera: "Bin Laden tiene un gran sentido de la oportunidad, la referencia a Palestina es posiblemente la parte más interesante de esto porque casi se convierte en el líder de Al-Qaeda, que habla de Palestina. Bin Laden mira la situación de un proceso de paz que no va a ninguna parte, Hamas está en la primera línea de batalla con Al-Qaeda".

Mientras, Azzam Tamimi, un analista político y autor de "Hamas, los capítulos no escritos", dijo que Bin Laden estaba simplemente usando la cuestión palestina en un intento de movilizar a los musulmanes contra Estados Unidos: "En Palestina, han fallado, y es por eso hay que entender este mensaje como un retorno a la vieja estrategia de la guerra contra Estados Unidos y el orden mundial. Es muy difícil competir con una organización como Hamas en Palestina."

Asimismo, Osama Hamdan, portavoz del movimiento Hamas, dijo a Al Jazeera que los palestinos se han centrado en poner fin a la ocupación israelí. "Todos los árabes y los musulmanes apoyan nuestra causa. La posición palestina es clara, la resistencia contra la ocupación, pero el ejército israelí que ocupa y matando a nuestra gente. Todo el mundo sabe que las políticas de Estados Unidos han creado enormes problemas en la región. En este momento, sabemos quién es nuestro enemigo: la ocupación israelí”, dijo.

Haití: un desafío internacional


Acá una reflexión de Carlos Fuentes sobre el desastre tras el seísmo (si, derivación del griego y no sismo como solemos decimos).

Miro una foto de una tristeza, dolor, crueldad y violencia inmensas: un hombre toma del pie el cadáver de un niño y lo arroja al aire. El cuerpo va a dar a la montaña de cadáveres -decenas de millares en una población de 10 millones-. Saldo terrible del terremoto en Haití. Cuesta admitir que una catástrofe más se añada a la suma catastrófica de esta desdichada nación caribeña. El 80% de sus habitantes sobrevive con menos de dos dólares diarios. El país debe importar las cuatro quintas partes de lo que come. La mortalidad infantil es la más alta del continente. El promedio de vida es de 52 años. Más de la mitad de la población tiene menos de 25 años. La tierra ha sido erosionada. Sólo un 1,7% de los bosques sobreviven. Tres cuartas partes de la población carece de agua potable. El desempleo asciende al 70% de la fuerza de trabajo. El 80% de los haitianos vive en la pobreza absoluta.

Los huracanes son frecuentes. Pero si la naturaleza es impía, más lo es la política humana. Primer país latinoamericano en obtener la independencia, en 1804, se sucedieron en Haití gobernantes pintorescos que han alimentado el imaginario literario. Toussaint L'Ouverture, fundador de la República, depuesto por una expedición armada de Napoleón I. El emperador Jean-Jacques Dessalines extermina a la población blanca y discrimina a los mulatos, pero es derrotado por éstos. Alexandre-Pétion, junto con el dirigente negro Henry Christophe, convertido en brujo y pájaro por Alejo Carpentier en su gran novela El reino de este mundo, espléndido resumen novelesco del mundo animista de brujos y maldiciones haitianas. Fueron los "jacobinos negros".

El verdadero maleficio de Haití, sin embargo, no está en la imaginación literaria, ni en el folclore, sino en la política. Sólo después de la ocupación norteamericana (1915-1934), Haití ha sufrido una sucesión de presidentes de escasa duración y una manifiesta ausencia de leyes e instituciones, vacío llenado, entre 1957 y 1986, por Papá Doc Duvalier y su hijo Baby Doc, cuyas fortunas personales ascendieron en proporción directa al descenso del ingreso de la población, el desempleo y la pobreza. Patrimonialismo salvaje que intentó corregir, en 1990, el presidente Jean-Baptiste Aristide, exiliado en 1991, de regreso en 1994, y desplazado al cabo por el actual presidente René Préval.

Este carrusel político no da cuenta de las persistentes dificultades provocadas por la guerra de pandillas criminales, herederas de los terribles tonton-macoutes de Duvalier, incontenibles para una policía de apenas 4.000 hombres y avasallada por las realidades de la tortura, la brutalidad, el abuso y la corrupción como normas de la existencia.¿Qué puede hacer la comunidad internacional sin que los préstamos del Banco Mundial o del Banco Interamericano desaparezcan en el vértigo de la corrupción? La presencia de una fuerza multinacional de la ONU, la MINUSTAH o Misión Estabilizadora (con gran presencia brasileña) ha contribuido sin duda a disminuir el pandillismo, los secuestros y la violencia. La inflación disminuyó de 2008 acá de un 40% a un 10% y el PIB aumentó en un 4%. Prueba de que hay soluciones, por parciales que sean, a la problemática señalada. Pero hoy, el terremoto borra lo ganado y abre un nuevo capítulo de retraso, desolación y muerte.

La comunidad internacional está respondiendo, a pesar de que Puerto Príncipe ha perdido su capacidad portuaria, el aeropuerto tiene una sola pista y el hambre, la desesperación y el ánimo de motín aumentan. El presidente Barack Obama ha dispuesto (con una velocidad que contrasta con la desidia de su predecesor en el caso del Katrina en Nueva Orleans) medidas extraordinarias de auxilio.

Obama ha tenido cuidado en que el apoyo norteamericano sea visto como parte de la solidaridad global provocada por la tragedia haitiana, y ha hecho bien. Las intervenciones norteamericanas en Haití están presentes en la memoria. Entre 1915 y 1934, la infantería de marina de Estados Unidos ocupó la isla y sólo la llegada de Franklin Roosevelt a la Casa Blanca le dio fin a la intervención. No hay que ser pro-yanqui para notar que la ocupación trajo orden, el fin de la violencia y un programa de obras públicas, aunque no trajo la libertad, ni acabó con la brutalidad subyacente de la vida haitiana.

La presencia actual de muchas naciones y muchas fuerzas, militares y humanitarias, en suelo haitiano, propone una interrogante. Terminada la crisis, pagado su altísimo costo, ¿regresará Haití a su vida de violencia, corrupción y miseria?

Acaso el momento sea oportuno para que la comunidad internacional se proponga, en serio, pensar en el futuro de Haití y en las medidas que encarrilen al país a un futuro mejor que su terrible pasado. Que dejado a sí mismo, Haití revertirá a la fatalidad que lo ha acompañado siempre, es probable. Que la comunidad internacional debe encontrar manera de asegurar, a un tiempo, que Haití no pierda su integridad pero cuente con apoyo, presencia y garantías internacionales que asistan a la creación de instituciones, al imperio de la ley, a la erradicación de la pobreza, el crimen, la tradición patrimonialista y la tentación autoritaria, es un imperativo de la globalidad.

Ésta, la globalización, encuentra en Haití un desafío que compromete la confianza que el mundo pueda otorgarle a la desconfianza que todavía la acecha. La organización internacional prevé (o puede imaginar) maneras en que Haití y el mundo unan esfuerzos para que la situación revelada y subrayada por el terremoto no se repita.

Haití no debe ser noticia hoy y olvido pasado mañana. Haití no cuenta con un Estado nacional ni un sector público organizados. Los Estados Unidos de América no pueden suplir esas ausencias. La inteligencia de Barack Obama consiste en asociar a Norteamérica con el esfuerzo de muchos otros países. Porque Haití pone a prueba la globalidad devolviéndole el nombre propio: internacionalización, es decir, globalidad con leyes.

P.S. Una manera de entender a Haití más allá de la noticia diaria consiste en leer a algunos autores de un país de cultura rica, economía pobre y política frágil. Me refiero a Los gobernadores del Rocío de Jacques Roumain, un autor que partió de una convicción: el orgullo de los haitianos en su cultura. Tanto en Los gobernadores como en La presa y la sombra y La montaña encantada, Roumain resume en una frase el mal de Haití: "Todo mi cuerpo me duele". Junto con él, los hermanos Pierre Marcelin y Philippe Thoby-Marcelin escribieron la gran novela del Haití del vudú, las peleas de gallos y la superstición, Canapé-Vert, así como El lápiz de Dios y Todos los hombres están locos. Esta última prologada en inglés por Edmund Wilson, quien ve en ella, más allá del drama de Haití, "la perspectiva de las miserias y fracasos de la raza humana, nuestros amargos conflictos ideológicos y nuestras ambiciones aparentemente inútiles".

viernes, 15 de enero de 2010

Estambul: Capital Europea de la Cultura 2010


Estambul se estrenará como capital europea de la cultura del 2010, honorable estatus que compartirá con otras ciudades del llamado viejo continente, como la húngara Pécs y Essen, en el corazón de la región industrial de Alemania. Se trata de un nombramiento que han recibido alrededor de 40 ciudades desde 1985, distinción que otorga la Unión Europea junto con millón y medio de euros destinados a la transformación urbanística de la sede elegida.

Turquía es el octavo destino turístico del mundo y aprovechará la cita, aderezada por un extenso programa de arte, música, cine, danza y arquitectura, para dar a conocer sus perfiles más modernos, más allá del cliché de ciudad de bazares, hammams y harenes.

La agenda cultural estará inspirada por los cuatro elementos -tierra, agua, aire y fuego- de los filósofos presocráticos; en cada estación del año, un elemento marcará el calendario de actividades programadas en museos y palacios como Topkapi. Aunque sólo se mostrará al público un 10% de este recinto, debido al posible deterioro al que está expuesto. “Vienen demasiados visitantes al palacio, 2 millones al año, tanta gente causa un daño considerable por eso cerramos algunas áreas”, comentó Ilber Ortayli, director del Palacio Topkapi.

El Palacio de Topkapi lucirá paredes revestidas de carey, incrustaciones nacaradas y versos del Corán como expresión de la religiosidad islámica y se expondrán piezas arqueológicas pertenecientes a los sultanes otomanos, como el puñal Topkapi decorado con esmeraldas delicadamente colocadas pieza por pieza.

Asimismo, las obras del túnel bajo el Mármara, que cruzará el Bósforo, conectando las partes europea y asiática de la ciudad, sacarán a flote el antiguo puerto del emperador romano Teodosio, del siglo IV, y su flota de 36 naves bizantinas. Una muestra temporal en el lugar del hallazgo permitirá este año visitar las excavaciones.

Con estos atractivos y otras actividades como la presentación del grupo U2 en septiembre, Estambul espera incrementar 150% la afluencia turística en este año para sumar un total 10 millones de visitantes.

jueves, 14 de enero de 2010

El miedo y el dolor en Puerto Príncipe


Haití tras el terremoto del pasado martes.

Por Pablo Ordaz

A tres calles del aeropuerto, un trozo de plástico apenas consigue ocultar los tres primeros cadáveres. Durante las dos horas siguientes, en un trayecto a veces imposible hacia el centro de Puerto Príncipe, todas las esquinas sin excepción van ofreciendo al recién llegado una postal dramática de lo que aquí sucedió el pasado martes. De lo que sucedió y de lo que sigue sucediendo. Porque aún más que los cadáveres sin enterrar, que los hospitales y colegios que se desplomaron por completo sobre sí mismos, lo que más impresiona es el silencio. El silencio y un gesto. El silencio de los ancianos y de los niños heridos que esperan sin demasiadas esperanzas que alguien los atienda. Y el gesto de un hombre que con sus manos desnudas arranca las vigas de hierro de un supermercado de la avenida Delmas. De pronto, se gira hacia la multitud que lo observa y se lleva un dedo a la boca pidiéndole, ordenándole, silencio. El hombre ha creído escuchar una voz que pide ayuda.

Una voz que, todavía, clama en el desierto. Porque en el aeropuerto de Puerto Príncipe son muy pocos los aviones de ayuda internacional que descargan víveres o alimentos. Y en las dos horas largas de recorrido hacia el centro de la ciudad, no parece que los haitianos estén recibiendo aún mucho consuelo internacional. La gente pasea silenciosa por las calles, intenta conseguir algo de comida o se para a mirar ante el cadáver impresionante de un supermercado donde se trabaja hasta que se hace de noche porque se siguen escuchando gritos que llegan desde los escombros o tal vez desde el deseo. Porque con el paso de las horas, las posibilidades de encontrar supervivientes se van adelgazando cada vez más. De lo que no hay duda es de que el recuento de cadáveres llevará aún mucho tiempo. Lo cierto es que en la capital de Haití, la gente no conjuga la tragedia en pasado. Todavía se siguen produciendo réplicas, la tierra sigue temblando, 20 veces desde el gran sismo del martes, y cuando eso sucede, dice Pierre Marquise, un vecino de la calle Maranata, la gente llora. "Llora", dice Pierre, "y se pone a llamar a Jesús". Pero Jesús no acude. Si lo hiciera sería tal vez la primera en la historia de Haití, el país más pobre de América, que ya es decir.

Bajo un toldo, al final de la calle, está la familia de Pierre. Una familia de 30 miembros. El mayor, acostado sobre una cama rescatada del desastre, es el padre de Pierre, de 66 años y un cáncer de próstata. A su lado, un bebé, y luego toda una colección de niños y muchachos magullados, de madres asustadas y de abuelas que improvisan un guiso de frijoles sobre unos carbones ardiendo. Esta noche será la segunda que pasen al raso. Ellos y todos los vecinos de Puerto Príncipe. Muchos, porque se han quedado sin casa. Y otros, porque ya no se fían de la suya. La galería de imágenes que ofrecen las casas azotadas por el terremoto es sobrecogedora. Hay algunas que increíblemente no han caído, pero que amenazan con hacerlo de un momento a otro. Cuando llegan a su altura, los pocos conductores que aún tienen la suerte de poder circular -salvo el miedo, en esta ciudad escasea casi todo- aceleran a fondo y aprietan los dientes.

Nadie es capaz todavía de establecer la magnitud de la tragedia. ¿Cuántos muertos, cuántos heridos? Lo que sí sabe todo el mundo es que no hay nadie que no haya sido visitado de cerca por la muerte. Joselyne, un vecino de la colonia Delma 19, estudiante de Medicina en la vecina República Dominicana, dice que un vecino suyo, emigrante en Francia, se quedó de pronto solo en el mundo. "Su mujer y sus hijos, seis en total, fueron atrapados en el interior de su casa, aquella que usted ve allí, y fallecieron. Imagínese". No hace falta darle mucho pábulo a la imaginación. El dolor más terrible, la tragedia más absoluta sigue desarrollándose en la capital de Haití. Justo en este momento, cuando se termina de escribir esta crónica, un nuevo temblor ha hecho que los periodistas reunidos en torno a la piscina del hotel Creole nos hayamos tirado al suelo instintivamente. Ha durado un segundo, tal vez dos. Suficiente para apenas atisbar lo que aquí sucedió el pasado martes, lo que todavía sucede, lo que siempre seguirá sucediendo en un país condenado a no tener esperanza.

Como a duras penas la consiguen tener los heridos que se hacinan en la puerta de hotel Creole. Están tirados en el suelo, tapados con sábanas llenas de sangre seca, asistidos -sólo de vez en cuando- por enfermeros que no tienen más remedio que curarlos a la vista de todo el mundo. Claire Marie tiene 22 años y dos hijos, uno de tres años y otro de cinco. Cuenta que su marido murió en el terremoto y que sus dos hijos, que la miran abriendo mucho los ojos, sufrieron contusiones y quemaduras en los brazos. "Yo había ido a hacer la compra cuando la tierra tembló. Ya venía de regreso. Me encontraba a apenas 200 metros de mi casa. Me caí varías veces, no podía creer lo que estaba sucediendo. Cuando logré reponerme, tiré las bolsas y salí corriendo con mis hijos en el pensamiento. Cuando llegué a la casa me los encontré en la puerta. Se salvaron, aunque heridos, porque estaban jugando en el jardín. Mi marido no tuvo suerte. Aún está entre las ruinas de la casa". Claire Marie ni llora.

Sólo al final de la tarde, una misión de la ONU -escoltada por cascos azules de Nepal- se acerca a atender a los heridos. No se puede decir que el mundo haya abandonado a Haití, pero sí que no esta siendo lo eficaz que esta catástrofe requería. En el aeropuerto ya había ayer por la mañana aviones de ayuda franceses, belgas, brasileños, por supuesto dominicanos. Pero en las calles, los vecinos se sienten solos. Y cuando lo expresan ante la prensa extranjera lo hacen con resignación, como si nunca hubiesen esperado nada del mundo. "¿Van a contar ustedes cómo estamos?", explica Bertrand, un joven que busca cadáveres en las ruinas de una escuela infantil. "¿De verdad que lo van a contar?", insiste con una buena ración de escepticismo, "¿o se irán de aquí en cuanto ya tengan suficientes fotos?".

La situación de Puerto Príncipe aún puede empeorar. Durante todo el día de ayer, unas nubes que amenazaban lluvia se pasearon por el cielo. Si llueve, el peligro de las epidemias será mucho mayor. Pero, sobre todo, dejará sin escapatoria a los cientos de miles de vecinos, muchos de ellos heridos o magullados, que por el momento no tienen otro remedio que dormir a la intemperie. Si se tratase de otro país, aún se podría apelar a la suerte. Pero tratándose de Haití, lloverá.

martes, 12 de enero de 2010

Irán culpa a Israel y EU de la muerte de científico nuclear

El científico nuclear y profesor de una Universidad de Teherán, Massud Alí Mohamadi murió a causa de la explosión de una bomba detonada por control remoto. El gobierno iraní y los medios de comunicación de ese país responsabilizaron el magnicidio a agentes del servicio de Israel y Estados Unidos, al "triángulo infame: Israel, Estados Unidos y a sus agentes contratados en Irán".

Asimismo, prevalecen las dudas sobre las inclinaciones políticas de Massud Alí Mohamadi. Aunque fue un ferviente defensor de la revolución que derrocó al sha Mohamed Reza Pahlevi, en 1979, se afirma que Alí era uno de los profesores que apoyaron al candidato Mir Husein Musaví, rival del presidente, Mahmud Ahmadineyad, en las elecciones de junio de 2009

El País afirma que este no es el unico caso, ya que desde hace tres años suceden sospechosas desapariciones de científicos o responsables militares supuestamente implicados en el plan atómico iraní. El pasado mes de mayo, el científico nuclear Shahram Amiri desapareció después de viajar en peregrinaje a La Meca. Teherán ha insistido en que Amiri fue entregado por el Gobierno de Arabia Saudí a agentes estadounidenses.

Más llamativa fue la fuga o secuestro, a comienzos de 2007, del ex viceministro de Defensa Ali Reza Asgari, quien había viajado a Turquía. Aún no se sabe de su paradero, aunque lo más probable es que este ex general de brigada de la Guardia Revolucionaria, con amplia trayectoria en Líbano e Irak, resida ahora en Estados Unidos. Mientras en enero de 2007, según la página web Debka, muy próxima a los servicios de espionaje israelíes, el profesor de la Universidad de Shiraz Ardeshir Hassanbpour falleció por una intoxicación de gas en su domicilio

Sin embargo, el Ministerio de Exteriores de Irán sostiene: "Semejantes actos terroristas y la aparente eliminación de científicos nucleares definitivamente no obstruirán el proceso científico y tecnológico”.

martes, 5 de enero de 2010

Casi tocar el cielo


En la zona de la playa de Jumeirah, en Dubai, se alza el edificio más alto del mundo -el Burj Dubai, (burj es torre en árabe). En el edificio también se ubican la plataforma panorámica y el restaurante más altos del mundo

En total, la torre tiene más de 200 pisos, 165 de los cuales son habitables. Más que un edificio, sus promotores aseguran que se trata de “una ciudad vertical”. Además de un hotel y varias plantas de oficinas con las mejores vistas del país, hay 30 pisos de instalaciones con depósitos de agua y zonas de mantenimiento, cuatro dedicados a gimnasios a partir de la planta 123, la 143 es una discoteca y la 122, un restaurante, obviamente panorámico.

Para construirla fueron necesarios 330.000 metros cúbicos de concreto y 103.000 metros cuadrados de vidrio. La torre fue construida bajo el principio de un trípode: “No es fácil derribar un trípode. Además, hay una serie de principios fundamentales como la calidad del concreto, el orden de las placas de concreto, y otros.”, señal uno de los ingenieros.

Otra particularidad, es que se ponía a fraguar el concreto durante las noches, debido al extremo calor que impera en el país árabe. “La temperatura normal en Dubai oscila los 45 grados durante el día. Rara vez llega a los 46 grados, pero de todos modos es demasiado. El concreto no fragua a temperaturas mayores de 35 grados”, señala el coordinador de la construcción de la Burj Dubai.



El emir Sheik Mohammed bin Rashid al-Maktoum lo tenía claro: quería un icono para Dubai. Ciertamente, no sólo la altura del nuevo rascacielos es espectacular, también el momento de su inauguración –tras el crash bursátil vivido allí el pasado noviembre– lo ha convertido en el símbolo de una ambición.



El Burj Dubai es de los pocos rascacielos diseñados para un uso fundamentalmente residencial. De sus 160 plantas habitables, 108 son apartamentos. Y todos están vendidos. La ocupación total contrasta no sólo con el secretismo sobre la identidad de los propietarios, sino con la misma crisis financiera que en los últimos tiempos viene azotando al emirato.



Con información de El País y Deutsche Welle

viernes, 1 de enero de 2010

Fin de año en Dubai


El emirato se olvida de sus problemas financieros para celebrar el fin de año en la emblemática Burj Al Arab.

Aunque me gusto más la celebración de Fin de Año en Moscú



Foto El País

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Péterfy Bori, la sex symbol de Hungría


Esta rubia, que a la primera impresión parece despampanante, es una actriz de teatro y cantante húngara. En 2007 formó su banda Peterfy Bori & Love Band (luego de que también formara parte de Amorf Ördögök, otra banda de Budapest). Sus canciones más
Famosas han sido Vámpír (en donde fuma opio hasta morir) y Hajolj bele a hajamba. En sus videos tiende siempre termina quitándose la ropa y resaltando una boca roja.

Acá su espacio: http://peterfybori.blog.hu/

lunes, 28 de diciembre de 2009

Ahmadineyad reprime manisfestaciones



Las protestas en Teherán comenzaron después de la controvertida reelección de Ahmadineyad en las elecciones del 12 de junio. Hoy se reanimaron dejando varios manifestantes muertos. La oposición iraní aprovechó los eventos religiosos chiítas organizados con motivo del Día de la Ashura para protestar nuevamente contra el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad y en demanda de un estado de derecho secular y democrático. La policía y fuerzas pro gubernamentales trataron de poner fin a las manifestaciones mediante el uso de la fuerza.

Jamsheed Faroughi señala para la Deutsche Welle, que la intensificación de la violencia es la receta equivocada para resolver la crisis en cuestión.

El gran error de Ahmadineyad

Paralelamente, la lucha de poder y las protestas en las calles de Teherán siguen su curso desde las controvertidas elecciones presidenciales de junio sin que nada las atenúe. La pugna por el poder se hace más aguda; las manifestaciones de calle, cada vez más radicales; y los choques entre facciones, aún más brutales. ¿Dónde terminará esta violencia y qué metas se busca alcanzar con las protestas?

Durante la Ashura, mucha gente salió a las calles en todo el país para demostrar su insatisfacción. De antemano estaba claro que la oposición aprovecharía la ocasión presentada por esta conmemoración religiosa para protestar nuevamente contra el régimen de Ahmadineyad. Pero la brutalidad con que el Gobierno iraní reprimió las manifestaciones fue un error grave que traerá serias consecuencias; y es que el Día de la Ashura es una fecha de gran importancia para los chiítas, uno de varios grupos que conforman la comunidad islámica mundial. En la conmemoración de la Ashura los musulmanes chiítas recuerdan la muerte del Imám Hussein, quien luchó valientemente por la justicia y fue asesinado. El de la Ashura es el día de la lucha contra la injusticia y el despotismo.

Una crisis mal curada

Fuego y humo en Teherán, Isfahán, Nayafabad, Tabriz y Shiraz. Sangre en las calles, heridos y detenciones. Luego de tres meses se registraron nuevamente muertos en el marco de las cruentas confrontaciones. Todavía no se sabe cuántos. Lo único que sabemos es que un sobrino del líder opositor Mir-Hosein Musaví perdió la vida en las protestas.

Más violencia; esa parece ser la única respuesta que ofrecen quienes ostentan el poder en Irán a aquellos que manifiestan legítimamente su insatisfacción. Y, como vemos, es una respuesta poco efectiva. Los dictadores tienen una memoria corta. O no aprenden nada de la Historia u olvidan rápidamente lo que aprendieron. Esa es la explicación para el hecho de que siempre incurran en los mismos errores.

Hace seis meses la situación estaba clara: en aquel momento el tema del día eran los comicios presidenciales, el fraude electoral y la controvertida reelección de Mahmud Ahmadineyad. Sin embargo, la respuesta del Gobierno a las demostraciones condujo a una crisis de legitimidad, a la radicalización de las protestas y a una situación tan turbia como difícil de solucionar.
La razón y la violencia

En Irán continúa la lucha entre la sociedad y el Estado. La Ashura demostró que, a la larga, una sociedad insatisfecha es ingobernable. Y para resolver el problema de la ingobernabilidad es necesario usar la razón, no la violencia. Pero la razón parece estar escaseando bajo la tolda del líder religioso Alí Jamenei y sus seguidores ultraconservadores.